Page 136 - Rosario Corinto 10
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en el primer cuarto del siglo XVIII, el resto se trata de imaginería contemporánea.
                   VEINTITRÉS. Sí, 23. Es el número total de esas tallas que, además de la anteriormente

           citadas de María Dolorosa y el Santísimo Cristo de la Paciencia, ha tenido que costear esta cofradía
           para componer un patrimonio de un elevado nivel escultórico. En este proceso compositivo de
           su imaginería, se ha de tener en cuenta que algunas de las primeras tallas debieron ser sustituidas
           por no atesorar el suficiente valor artístico que la cofradía y la Semana Santa de Murcia requerían.
           En la actualidad, en la nómina de escultores que firman dichas imágenes contemporáneas, figuran
           autores como José Hernández Navarro, Ramón Cuenca Santo, Arturo Serra, Roses Rivadavia o
           Ardil Pagán.

                    TREINTA. Todo esto en solo treinta años. La Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísi-
           mo Cristo de la Caridad, tal y como hemos comentado con anterioridad, ha sido capaz de fundarse
           y refundarse, por llamar así a la salida de aquella crisis institucional, y de consolidarse como una de
           las más grandes en la ciudad de Murcia en solo tres décadas. En este periodo, al margen de sufragar
           los elevados costes derivados de la ejecución de los distintos misterios dolorosos, los nazarenos de
           color corinto han debido hacer frente a la realización de la totalidad de enseres propios de una
           cofradía de pasión. Túnicas, ciriales, cetros, o estandartes, alguno de ellos de exquisita factura,
           como el de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos en el que trabajaron conjunta-
           mente Jesús Mª Cosano Cejas, Ramón Cuenca Santo y Santiago Rodríguez López. Su patrimonio
           orfebre y ajuar litúrgico también ha sido paulatinamente incrementado para quedar a la altura de
           la frenética actividad cultual que la cofradía promueve. Además, no podemos dejar de mencionar
           el enriquecimiento musical con el que ha contribuido a la Semana Santa de Murcia, aportando
           la materialización de algunas marchas procesionales propias y genuinas. Todos estos hitos se sus-
           tentan, como es evidente, sobre el patrimonio más grande que esta cofradía atesora: sus cofrades.

                   MIL CIENTO CINCUENTA Y OCHO. Sí. Es la cifra de los cofrades que componen
           en la actualidad la Cofradía de la Caridad. Disculpen la arrogante exactitud, pero si hablamos de
           números había que expresarlo con rigurosidad. Estos son los nazarenos que han sido capaces de
           sostener esta autentica aventura evolutiva en unos tiempos que no invitan demasiado a inversiones
           extraordinarias. Pero la Caridad, que es también la virtud teologal del cristianismo que consiste en
           amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo, quizá esté por encima de todo esto.
           El enorme esfuerzo que durante estos treinta años ha debido realizar esta institución ha recaído
           sobre estos enormes nazarenos murcianos. Desde el primero al último. Mención especial merecen
           todos los miembros que han trabajado, y trabajan, en las distintas Juntas de Gobierno que la co-
           fradía ha tenido desde su fundación. La ilusión por la cofradía y el esfuerzo que han derrochado
           estos nazarenos durante estos treinta años ha traspasado ya los muros de Santa Catalina. Ahora,
           todo esto, forma parte ya del excelso patrimonio de la Semana Santa de Murcia y de su legendaria
           historia.

                   Por el amor que derrocháis por la Caridad y por vuestra intensa y dorada historia, mi sincera
           felicitación.

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