Page 152 - Rosario Corinto 10
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el QuinTtoieErrvaanSagneltiao:
Álvaro Beltrán Flores
Secretario General de la Cofradía de la Caridad
Cabo de Andas fundador del Santísimo Cristo de la Paciencia
Gratitud eterna. ¡Qué regalo del Señor! Él cruzó en mi vida personas que me han
permitido ir a verlo a su casa, pisar la tierra donde el Señor quiso dejar plantada su
huella. Esas personas son bendiciones que Él me ha regalado a través de la Semana
Santa, y de mi “familia Corinta”, con la que he podido vivir esta experiencia vital para cualquier
Cofrade, y en general, para cualquier hijo de Dios.
No sería sincero por mi parte empezar estas líneas, sin reconocerles mi incertidumbre antes
de iniciar esta andadura, incluso, les reconozco miedo a sentir decepción a la vuelta del mismo. ¡La
debilidad de la Fe!
“Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”
De veras les digo que, sin salir del aeropuerto de Tel Aviv, todo eso se desvaneció, una sen-
sación extraña me embargó, mi corazón ya sabía que estaba ante un momento esencial en mi vida,
y días después de volver, con la comodidad de escribir estas líneas desde el sofá de casa, tengo la
certeza que he vivido, en los últimos días, la mayor experiencia de mi vida.
La concentración de energía es un hecho físico, demostrable, se siente algo especial, cuando
caminas, y en cada rincón de esa tierra sagrada, se remueve un trozo del alma.
Un buen amigo, sacerdote, días antes de iniciar este viaje me dijo, “cuando vayas a Tierra
Santa, hazlo de la mano de María, todo te resultará más fácil”, estando en las calles de Nazaret, bajo
el dintel de la puerta de la Basílica de la Anunciación, esa recomendación de este buen amigo, no
paraba de rondar mi cabeza, y en muy poco tiempo, entendí que, de la mano de la Virgen María,
como hija de Sión, encontraría a Jesús.
En Belén siendo un pastor más, en Nazaret creciendo con él, y en Jerusalén subiendo a su
cruz, para después resucitar con Él.
“Nace, crece, muere y resucita con Él, y la vida ya no es igual, estarás realmente vivo por que
Él está vivo”
Llegar a tierra Santa, es vivir la Fe en una nueva dimensión, con la certeza que allí me recibió
el Señor, invitándome a disfrutar de su casa, su tierra; desde donde lleva toda la vida hablándome.
“Id y predicar el Evangelio a toda criatura”
“Oirán mi voz hasta los confines de la Tierra”
Les puedo corroborar a ciencia cierta, que no hay mejor forma de comprobar que las pala-
bras de Jesús se han cumplido, que vivir la experiencia de pisar Tierra Santa.
Si entendemos la Fe como creer lo que no hemos visto, tengo la alegría de vivir sabiendo
que he visto el cielo y he pisado la tierra donde nació, vivió y murió el Rey de Reyes.
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