Page 154 - Rosario Corinto 10
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anteriormente, que tanto significa para mí y para mi familia, a través de la imagen de San Pedro
Arrepentido.
Le dijo Pedro:
“¡Hombre, no sé de qué hablas!”.
Y en aquel momento, estando aun hablando, cantó un gallo, y el Señor se volvió y miró a
Pedro...
“Y Pedro, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente”
No les puedo negar que este fue el momento que más significó para mí personalmente, no
puede reprimir las lágrimas, al pisar la misma tierra que pisó Pedro, en ese momento tan doloro-
so para él, donde nuevamente nos demostró la fragilidad de la Fe de los seres terrenales ante las
visitas que nos hace el demonio, y la humildad para arrepentirse y ser siempre compasivos ante la
imperfección humana.
Podrían ser muchas más las vivencias y los sentimientos que vivimos este grupo de cristianos
en esta peregrinación, pero sería egoísta por mi parte alargar este artículo, y sinceramente, nada de
lo que aquí les cuente se va a asemejar a los que ustedes vivirán cuando pisen Tierra Santa.
En mi caso, y desde el desconocimiento, cuando asistía e una Eucaristía pensaba, aquí está
Jesús, el mismo que vivió y murió en Tierra Santa, quizá como medida de conformismo ante las
remotas posibilidades que veía de llevar este viaje a cabo, pero de corazón les digo, ahora que fui
y lo viví, solo puedo tener agradecimiento a Dios que me dio la oportunidad de pisar, disfrutar y
soñar despierto en los sagrados lugares donde Jesús nació, vivió, murió y resucitó en la tierra.
“Que el Señor abra los corazones a la confianza y otorgue la paz a todo Oriente Medio, a
partir de la tierra bendecida por su nacimiento”
Papa Francisco I
Así sea.
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