Page 157 - Rosario Corinto 10
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Jueves 1 de diciembre: NAZARET, SEPHORIS Y CANÁ
No ha hecho falta poner los despertadores, el muecín de una mezquita próxima se ha en-
cargado de despertarnos, aunque no estaba en el
programa. Primer madrugón, eso será la tónica
del viaje. El motivo no es otro que por las fe-
chas en las que estamos, los días son más cortos
y hay menos horas de luz por lo que hay que
aprovechar al máximo las horas de sol. Después
del desayuno, al autobús que nos conducirá a la
antigua Sephoris.
A partir de aquí, la guía toma la palabra y
empieza a decirnos que en el Talmud la ciudad
se la denominaba Tsippori, que significa pájaro,
y que el emperador romano Adriano, no dudó
en cambiarla el nombre por Diocesarea, y que Herodes Antipas la designó como la capital de
Galilea, y que por el año 180 dC. se estableció en ella el Sanedrín. Continúa diciendo que poco
después, el Rabí Yehuda Ha Nasí que vivió en la ciudad comenzó la recopilación de la Misná. En
el siglo IV, el conde José de Tiberiades levanta una basílica cristiana de la que quedan restos. Pero
fueron los cruzados los que dieron un impulso a la ciudad ya que era un lugar estratégico para
sus campañas y por servir de despensa para las
tropas. Además, ellos inician la tradición de que
los padres de la Virgen San Joaquín y Santa Ana,
eran originarios de esta ciudad, levantando una
iglesia en honor de la Santa de la que se conserva
el ábside y algunas paredes.
Cuando se transita por sus calles, por los
restos del “cardo máximo romano” y los “decu-
manos”, no podemos dejar de maravillarnos por
la solidez en la construcción de las mismas que
aún se conservan en unas obras de hace dos mil
años. Por otra parte, las excavaciones de la Uni-
versidad Hebrea descubrieron mosaicos de una
gran belleza destacando el rostro de una mujer que ha sido denominada como la Gioconda de
Galilea. Vuelta a Nazaret, la llamada “Flor de Galilea”. Alguien me dice: “estoy empezando a sentir
algo diferente”
La tradición histórica de los lugares Santos de la ciudad se fundamenta en la población
judeo-cristiana, en las familias de José y Ma-
ría. Posteriormente, algunos de estos lugares se
transformaron en casas iglesias-sinagogales de
los que se conservan en la actualidad algún bap-
tisterio de los primeros siglos del cristianismo.
Primitivamente, la población vivía en habitacio-
nes grutas de las que se conservan unas cuarenta,
que tenían cisternas, algún pequeño silo, horno
y los utensilios de uso común. En una de ellas, la
casa de la Virgen, un ángel anunció el misterio
de la Encarnación del Verbo de Dios. “Y el sexto
mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una
ciudad de Galilea llamada Nazaret”.
La basílica de la Encarnación inaugurada en 1969, se asienta sobre restos de la catedral que
levantaros los cruzados y que después de la invasión árabe quedó destruida. tiene un patio central
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