Page 156 - Rosario Corinto 10
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al fin despegamos. Es el momento de reflexionar sobre la situación y el viaje que vamos a realizar,
y lo que nos vamos a encontrar en nuestro destino. Cada uno en su interior, empieza a sentir algo
que sin duda se materializará en el lugar de llegada.
Miramos a nuestro alrededor y el avión va lleno de pasajeros, es impresionante, en un
cálculo rápido quinientos viajeros. Enfrente
de nuestro asiento, una pantalla con diversa
información y un programa de vuelo, nos va
a ir indicando en todo momento el lugar por
donde vamos. No deja de ser un entreteni-
miento para el largo viaje.
Por fin, aterrizamos en el Aeropuerto
de Tel Aviv y vuelta a empezar: maletas y con-
troles de seguridad más rigurosos que en Es-
paña. Una vez reunido el grupo, al autobús,
que nos va a llevar por los diferentes lugares
de la peregrinación. Un nombre empieza a
sonar por boca de la organización, Fabiana.
Ella va a ser nuestra guía durante nuestra es-
tancia en Israel. Nos saluda con una amplia sonrisa y nos da inmediatamente la impresión que nos
va a hacer el trayecto interesante y agradable.
Ya en el autobús, nuestra curiosidad nos lleva a contemplar cómo es el paisaje por donde
vamos, algunos comentan que es muy parecido al de nuestra región.
Una hora de más que en España nos indica que la noche comienza en este país antes. La
autovía empieza a colapsarse hasta tal punto que
el autobús parece parado, alguien nos dice que
es normal esta situación a esta hora de principio
de la noche, hasta que al fin llegamos a Nazaret.
La aldea en tiempos de Jesús se ha convertido
en una ciudad musulmana donde apenas que-
dan cristianos pero que su presencia debido a las
peregrinaciones es de notar.
Al fin el hotel Golden Crown, nos aco-
ge. Reparto de habitaciones y a cenar en un self
service, con mucha verdura y, sobre todo, platos
que en España no encontramos normalmente,
aunque los conozcamos, nos referimos a “humus
y yogur” no envasados, y también alguna comi-
da con fuerte picante en su elaboración, que pro-
duce alguna sorpresa a los comensales atrevidos.
Después de cenar, la organización propo-
ne un paseo nocturno por la ciudad. El bullicio
que habíamos notado al llegar, prácticamente ha desaparecido, las tiendas cerradas dan otro sen-
tido. Bajamos por la calle y paramos en un lateral donde una edificación moderna señala el sitio
donde estaba situada la fuente que, según la tradición, iban las mujeres a recoger el agua que ne-
cesitaban diariamente. José Manuel nos da detalles del mismo. Luego, dejamos la calle principal y
nos adentramos por otros lugares más íntimos y solitarios, aunque no de coches que quizás sueñan
con rallyes por la velocidad que imprimen a sus vehículos que nos obligan a buscar sitio seguro.
Allí cerca, bordeamos la basílica de la Anunciación que se encuentra en ese momento cerra-
da y que mañana visitaremos. Luego regreso al hotel y búsqueda de un merecido descanso después
del día que hemos llevado.
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