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Peregrinos a Tierra Santa
Fernando Esteban Muñoz
Cronista de la Peregrinación
Cero quince del 29 de noviembre del año pasado. Desde diversos lugares de la ciudad
y alrededores, un grupo de viajeros peregrinos, van a iniciar un viaje. Para algunos,
puede que sea el “Viaje de su vida”, para otros, simplemente un viaje.
Empujan sus maletas hasta el
lugar de encuentro, fuera del casco
urbano. Alguno se pregunta: ¿por
qué tan lejos si a esa hora apenas hay
tráfico?
El lugar es lo de menos, lo
que importa es el viaje que vamos a
comenzar.
Puntualmente, el autobús
toma dirección a Madrid. Al frente,
dos personas: Antonio, al que todos
conocemos por su cordialidad y Ca-
ridad y José Manuel, responsable de
la empresa Nazaret Peregrinaciones.
Además, un acompañante especial Don Esteban, siempre con una sonrisa en la cara como si qui-
siera decir: “para lo que necesites, aquí estoy”.
Unas palabras de la organización nos recuerdan los pasos a seguir, mientras el autobús se
desliza seguro por la autovía del lugar que nos separa, del aeropuerto Barajas-Adolfo Suarez.
Algunos cambian las primeras palabras entre el grupo, se van presentando, comenzamos a
hacer amigos. La mayoría van en pareja, a nadie le importa su situación. El viaje ha comenzado.
El runruneo y la oscuridad nos sume en un sueño ligero, hasta que una parada y luces
blancas, nos levantan de los asientos para realizar una pausa de rigor en un área de servicio, lo que
supone un nuevo encuentro de los componentes de la expedición, mientras aprovechamos para
tomar un café caliente.
De vuelta al vehículo tras un tiempo, llegamos al aeropuerto de la capital de España y lo clá-
sico en estas circunstancias: maletas, pantallas informativas, controles de seguridad, y atención¡¡¡,
alguien no tiene el pasaporte y la tarjeta de embarque, rápidamente José Manuel interviene y solu-
cionado, se había quedado en la bandeja de la máquina. Después en dirección a la puerta indicada
y esperar que anuncien nuestro vuelo a Tel Aviv.
Ya en el avión y acomodado el equipaje de mano y recibidas las instrucciones de seguridad,
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