Page 162 - Rosario Corinto 10
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la entrada de Petra, que en griego no podría significar nada más que piedra según nos dice Waldo.
Los restos de la ciudad que vamos a visitar corresponden a la ciudad fundada en el siglo VIII,
aC. Doscientos años después, la ciudad fue ocupada por los nabateos que la convirtieron en cen-
tro neurálgico de las rutas de las caravanas que
transportaban y comerciaban: incienso, especies,
sedas y otros productos, entre Egipto, Siria y el
sur del Mediterráneo.
En el siglo VI dC. el cambio de rutas y
los terremotos motivaron el abandono y olvido
de la ciudad hasta que, en 1812 fue redescubier-
to por el suizo Jean Louis Burckhardt. Dada la
importancia del lugar, en 1985 fue declarado Pa-
trimonio Mundial de la humanidad y en 2007,
forma parte de las siete maravillas del mundo
moderno.
Un largo recorrido de unos kilómetros,
nos va a ir introduciendo en este sitio mágico
de Jordania. Los primeros los vamos a hacer por un desfiladero: sorprendente, natural, estrecho y
sinuoso, que discurre entre paredes muy altas de piedra, de un color que la erosión en la roca ha
dejado a la vista vistosas tonalidades en la arenisca: rojos, ocres, rosa y amarillos que nos anuncia de
alguna manera, lo que vamos a encontrar después como: el templo de al-Khazneh Farun, el tesoro
del Faraón, nombre puesto por los beduinos que habitaban el lugar. Al contemplarlo podemos
decir la frase: “hecha la realidad supera la idea anticipada”.
Después de estas y otras explicaciones, nos adentramos en la ciudad para contemplar la serie
de monumentos que contiene: los mausoleos rupestres, el teatro, la tumba palacio, la calle colum-
nada y sin dejar de pensar, por ello, en lo que pudo quedar por ver. El tiempo siempre jugando
en contra nuestra, nos recuerda que hay que volver a la entrada del recinto porque nos espera la
comida en un restaurante, y la partida hacia Amán a principio de la tarde.
Hemos salido de Petra siendo conscientes, que nos ha faltado tiempo para poder ver con
detenimiento ciertos lugares, pero tenemos un
largo recorrido hasta Amán.
El paisaje es semidesértico con algunas
edificaciones en el camino, en una de ellas se
hace una parada. Llegados a las inmediaciones
de la capital jordana nos dirigimos a la Iglesia del
Buen Pastor del conjunto monástico de Nuestra
Señora de la Paz donde oímos Misa y visitamos
las instalaciones.
Soy consciente que, si preguntáramos al
grupo que lugar les ha emocionado o dejado una
huella, hasta ahora, cada uno respondería según
el caso, pero hay uno que lo fue para muchos,
la citada Iglesia del Buen Pastor, del centro de Nuestra Señora de la Paz, en Amán. Después que
terminó la misa, al abandonar el templo encontramos al expatriarca de Jordania ya jubilado que a
la entrada rezaba en un banco. Esteban nos presentó y dio algún detalle del grupo contestando a las
preguntas que le hicieron. Su bendición fue nuestra despedida. Como recordaremos, el lugar es un
establecimiento llevado por la Iglesia que atiende a personas inválidas o necesitadas de fisioterapia
y prótesis corporales. Lo hace de una forma altruista ayudando a todo el que lo necesita sin im-
portar su religión. Un grupo de entre los que reciben tratamiento, nos mostraron algunas manua-
lidades que luego venden a los visitantes y que aprovechamos para llevar algún recuerdo de ellos.
Allí, nos encontramos con la mujer de nuestro guía una mejicana muy simpática y amante
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