Page 36 - Rosario Corinto 11
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con túnica en color marrón claro, pechera de encaje y manguitos; el fajín y el manto son en color
           azul rey decorado con cordón dorado. Llevan sandalias marrones y la cabeza cubierta por una toca
           de color blanco. La colocación de los mantos varía según la procesión, atendiendo principalmente
           a razones estéticas.

                   Además, destaca el peinado en tirabuzones de las tres jóvenes, icono de la moda del siglo
           XVIII que, en el XIX, se convierte en un elemento popular y elegante de las clases altas, exten-
           diéndose a numerosas imágenes religiosas. Cabe destacar que, en la procesión de la “Mañanica de
           Pascua”, tanto Marías como Magdalena se embellecen con pendientes, broche y rosario de rica
           orfebrería.

                   La recuperación de la Semana Santa durante la posguerra
                   La Guerra Civil española de 1936 supuso la destrucción de la mayor parte del patrimonio
           de la Semana Santa de Aspe, únicamente se salvó el Cristo del paso de la Flagelación y la primitiva
           imagen de la Madre de las Angustias, que no procesionaba ya, y que estaba guardada en una cripta
           del cementerio, destruyéndose, eso sí, la imagen de las Angustias procedente de los Talleres de Olot
           (1933). También se salvaron algunos atuendos de las imágenes y algunos enseres procesionales.
                   Finalizada la contienda, con una situación económica y social desoladora, llegó el momento
           de recuperar hermandades e imágenes, regresando la gran mayoría y creándose nuevas. Las prime-
           ras hermandades en recomponerse durante 1939 y la reposición de nuevas imágenes fueron: Ntro.
           Padre Jesús Nazareno (Romero Tena, 1940); la Dolorosa (Casterá Masiá, 1940); la Santa Mujer
           Verónica (Romero Tena, 1940); y San Juan (Casterá Masiá, 1940).
                   El 25 de junio de 1939 se fundó una nueva hermandad bajo la denominación “La Soledad
           de la Virgen”, y en octubre de ese mismo año se encarga al escultor alzireño Enrique Casterá Masiá
           la imagen que llegaría en enero de 1940. Al observar los cofrades la nueva talla, debido a su fisio-
           nomía, decidieron cambiar el nombre por el de María al pie de la Cruz.
                   Para la “Mañanica de Pascua”, en la que se había utilizado hasta ese momento, la imagen de
           la Purísima Concepción de la ermita, pasó a procesionar la Virgen de las Nieves de la residencia de
           ancianos, que había sobrevivido a la guerra. La imagen del Santo Sepulcro, aunque no hay datos
           certeros que apunten su fecha exacta, sabemos que fue tallada por Luis Carlos Román López, que
           a partir de 1940 trabajó con un socio bajo la firma “Román y Salvador”, por lo que llegaría a Aspe
           en esas fechas.
                   Con estas imágenes se retomaron en 1940 las procesiones, recuperándose cuatro herman-
           dades y creándose una nueva. La archicofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte también
           regresó ese año, aunque lo hizo con una imagen de Cristo crucificado de pequeñas proporciones,
           procedente de los talleres de Arte Cristiano de Olot, que actualmente se conserva en la sacristía
           de la basílica Ntra. Sra. del Socorro. Sería en enero de 1941 cuando llegaría a Aspe la imagen del
           Santísimo Cristo de la Buena Muerte (Romero Tena, 1941). En ese mismo lapso de tiempo nace
           en Aspe una nueva hermandad que traerá una imagen hasta el momento inédita en su Semana
           Santa, la Oración en el Huerto (Talleres Meseguer-Rius, 1941), y con ella, una nueva procesión
           en la noche del Martes Santo.
                   En 1943 la Hermandad de las Angustias retomó las procesiones con la imagen primitiva
           procedente del cementerio, hasta la llegada de una nueva imagen de la Madre de las Angustias
           (Talleres La Carmelitana de Olot, 1945), y recuperando el triduo en su honor en el año 1950,
           tradición iniciada en 1933. También llega la imagen de la Virgen de los Dolores (Mollar Franch,
           1945), con la que se reanudó su Septenario, con partitura de Remigio Ozcoz Calahorra; y la ima-
           gen de la Santísima Virgen (Romero Tena, 1945) para el Domingo de Resurrección, vestida con el
           atuendo y la corona de la desaparecida Purísima de la ermita, que sí se conservaban.
                   En esos años abría la Semana Santa la procesión de las palmas en la mañana del Domingo
           de Ramos. Desde 1941, la noche del Martes Santo tenía lugar la procesión de la Oración en el
           Huerto; mientras que el Miércoles Santo se procedía a la denominada “Recogida de Santos”, que
           trasladaba al resto de imágenes desde la ermita de la Concepción, donde eran adornadas, hasta la

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