Page 43 - Rosario Corinto 11
P. 43
XXV años de fe
El legado de mi cofradía
Luisa Rodríguez Teso
Hace veinticinco años, un grupo de personas apasionadas en la Semana Santa, guia-
dos por la fe, apasionados en el deseo de fortalecer los lazos comunitarios, decidie-
ron dar vida a una idea que resonaría a través del tiempo: fundar una Cofradía, que
se vería fortalecida por el estrecho compromiso entre el Colegio San Buenaventura, la Parroquia
de Capuchinos, y la comunidad parroquial. Este emprendimiento no solo sería un acto de devo-
ción, sino también un viaje lleno de desafíos y recompensas, que ha exigido dedicación, paciencia
y resiliencia.
La Cofradía, que hoy celebra su vigésimo quinto aniversario, ha dejado una profunda huella
en la comunidad, pero el camino hacia este logro no ha estado exento de pruebas y tribulaciones,
ha sido un desafío constante. A lo largo de los años, la Cofradía ha enfrentado obstáculos, ha ce-
lebrado triunfos y ha dejado una marca indeleble en cuantos han estado cercanos y ha conseguido
una presencia formal y espiritual en la Semana Santa de Murcia.
Con la bendición de las autoridades eclesiásticas, en 1999, y el apoyo entusiasta del Colegio
San Buenaventura, a través de los alumnos, de los padres, de los profesores y los trabajadores, de la
Comunidad Capuchina, y de la Comunidad Parroquial, comenzaron a trazar los cimientos de lo
que se convertiría en un faro espiritual para muchos. El desarrollo de la Cofradía no estuvo exento
de desafíos. Desde cuestiones logísticas hasta desafíos internos, cada paso adelante fue acompaña-
do por la necesidad de superar obstáculos. La organización y planificación de eventos, la gestión de
recursos y la coordinación de actividades requerían un esfuerzo constante. Los desafíos internos,
como diferencias de opinión y conflictos de personalidad, también pusieron a prueba la cohesión
del grupo. Sin embargo, cada desafío superado fortaleció la Cofradía, demostrando su capacidad
de adaptación y resistencia.
Esta Cofradía se funda para conmemorar y celebrar la Pasión, Muerte y Resurrección de
Cristo, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís. Desfila el Sábado de Pasión, en Murcia,
desde la Iglesia de San Francisco de Asís, donde está su sede. De aquí sale el desfile de una forma
muy especial, y esto es una de las cosas que nos hacen diferentes, ya que la imagen de nuestro
Cristo de la Fe es alzada por la fachada de la Iglesia, y después colocada en el trono, este fuera de la
Iglesia y ante una multitud que cada año es más numerosa. Es uno de los momentos más especiales
de nuestra salida a la calle. Es lo más relevante para las personas que vienen a vernos, además de
nuestras túnicas, nuestra forma de desfilar y la música que nos acompaña.
A lo largo de los años, la Cofradía ha celebrado numerosos triunfos. Las procesiones en
silencio, con ese andar tranquilo y sosegado, entre la multitud variopinta, con el hábito marrón,
con un capuz diferente, pero que hace de nuestro andar por las calles de Murcia, un signo de reco-
43

