Page 47 - Rosario Corinto 11
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Salzillo en los trabajos de aportaciones artísticas al nuevo templo3.
       Los análisis estilísticos de otras obras atribuidas con mayor o menor seguridad a Juan Porcel

también apoyan esta adscripción sobre la Virgen del Rosario, teniendo en cuenta que, siendo o no
en origen obra de Porcel o de otro artista cualquiera, comparten todas las mismas características.
Se puede ver en las manos, algo tan delicado para cualquier gran artista y que siempre denotan
por quién han sido realizadas, como se puede comprobar al comparar las manos de la Virgen
del Rosario con las de la Santa María de la Cabeza de la Parroquia de San Juan Bautista, manos
blandas, sin carnosidades, y muy delicadas, en las que las uñas apenas aparecen remarcadas con un
imperceptible cambio de nivel. En cuanto al rostro, el actual de la imagen no sirve para esta atri-
bución, puesto que tras la Guerra Civil4 quedó muy desfigurado en su perfil izquierdo y Sánchez
Lozano tuvo que reconstruirlo prácticamente entero, dejando, obviamente, su tierna impronta. Si
bien, se conservan fotos antiguas de la Virgen del Rosario con su rostro original, bastante menos
femenino que el actual, incluso algo duro, que la emparentan mucho con otros rostros femeninos
algo endurecidos de imágenes atribuidas a Porcel como son la Virgen del Carmen de la Basílica de
la Caridad de Cartagena o la Santa Ana del Museo de Escultura de Valladolid.

       Pero la gran sorpresa de este trabajo de investigación llega con el Niño Jesús. La imagen
del Niño que actualmente porta la Virgen del Rosario no es la original de la talla5, sino que se
le colocó a principios del siglo XX sustituyendo al original, que aún conservan las monjas en la
clausura6. El tamaño de ambos niños es absolutamente distinto (más grande el actual) y la prueba
de este cambio es que los trajes históricos le quedan muy cortos al Niño actual y le sientan como
un guante al Niño de la clausura. Pues bien, ese Niño, joya de la imaginería infantil murciana,
es prácticamente un calco de la Virgen Niña que acompaña a la Santa Ana del Museo Nacional
de Escultura de Valladolid y que, según la historiografía tradicional, es la imagen más segura del
murciano Juan Porcel.

       En próximas entregas de “Rosario Corinto” seguiré desgranando el riquísimo patrimonio
artístico y espiritual que rodea a la Virgen del Rosario de las Anas. Sirvan estas líneas, esta ventani-
ca que se le abre en esta publicación, para que se vaya conociendo un poco más tan bella y querida
imagen mariana.

Bibliografia:
Bueno Espinar, Fray Antonio, O.P.: El Monasterio de Santa Ana. Las Monjas Dominicas en Murcia. Familia Domini-
cana de Murcia. Murcia 1990.
Varios autores: El Monasterio de Santa Ana y el arte dominicano en Murcia. Familia Dominicana de Murcia. Murcia
1990.
Varios autores: Ars et praedicatio. El patrimonio en clausura del Convento de las Anas (exposición comisariada por
Alejandro Romero Cabrera). Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Murcia 2016.

3Tuvieron notables desencuentros con el maestro, aunque años después consiguieron solventarlos y ahí quedó la gran intervención de Salzillo en el majes-
tuoso retablo mayor de Santa Ana.
4La Virgen del Rosario fue escondida por los familiares de una de las monjas, enterrada en un huerto de Alquerías.
5El que porta actualmente es un Niño tradicionalmente atribuido a procedencia granadina, que de hecho nada tiene que ver con las características de los
niños Jesús que se hacían en Murcia y que, probablemente, llegara con alguna dote de alguna monja, estuviera por el Monasterio y a principios del siglo
XX les gustara a las monjas más para ir en los brazos de María.
6Este Niño original se sigue colocando en los brazos de la Virgen cuando es vestida como Candelaria anualmente.

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