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Los sayones de la Caridad

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    Inmersos en la ciudad de Murcia durante la Semana Santa al revivir los trágicos episo-
                       dios sufridos por el Redentor, los sayones ocupan un lugar privilegiado y, en especial,
                       en la tarde-noche de Sábado de Pasión, a través de los pasos de la Cofradía corinta de la
           Caridad, en cuyas representaciones escultóricas se encuentran algunos protagonistas o personajes
           populares que atraen al público asistente y se identifican anacrónicamente en el desenlace fatal y
           tristes designios acontecidos a Nuestro Señor.
                   La Cofradía pasionaria de Santa Catalina es la que mayor número de sayones posee dentro
           del rico patrimonio escultórico de Murcia y, dada su relevancia, se podría analizar la función de
           estos personajes que tienen cabida en un paso.
                   Los sayones, también eran conocidos como esbirros asalariados, verdugos para ser más exac-
           tos, lacayos de la muerte y del dolor para con los enemigos del pueblo judío, gente baja que se
           ganaba la vida entre la tortura, los castigos y las ejecuciones, como si de un funcionariado del terror
           se tratara1.
                   Dichos personajes resultarían fundamentales para ilustrar la Pasión porque, sin ellos, algu-
           nos pasajes no podrían representarse, encontrándolos en muchos momentos, mensajes relevantes
           de la vida de Jesús. Además, arrastraban leyendas ancestrales que hacen las delicias de espectadores
           y crean leyendas en el seno de nuestra Semana Santa2.
                   Sin embargo, para ser escogido cierto sayón en un paso procesional debía reunir una serie
           de requisitos fundamentales; en primer lugar, ser feo o poseer un rostro desagradable a la vista que
           constituiría la mejor forma de contaminación visual; tener mal carácter o semblante de mala leche;
           y una indumentaria ecléctica, que desentonase con los ropajes de las demás figuras3.
                   Los sayones vestirían fatal, con superposiciones de ropa y tejidos con rayas de colores vivos;
           a veces, se les ponían además un turbante en la cabeza, dándoles un cierto aire pintoresco.
                   En nuestra ciudad, la Pasión se vuelve anacrónica y los escultores visten a los sayones de for-
           ma generalizada a la usanza murciana con camisas de huertano, chalecos, montera o calzones. No
           obstante, son tratados con rostros de rabia y maldad, con los ojos saltones, berrugas, barbas cortas
           y patillas largas o tez morena con la intención de impresionar o asustar al espectador.
                   En Murcia, han desfilado a lo largo de la historia diversos sayones ya míticos, y cuyos nom-

                  1Hachita de Zequeo, 2009.
                  2Hachita de Zequeo, 2009.
                  3Barceló López, 2012, p. 77.

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