Page 55 - Rosario Corinto 11
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bres son archiconocidos y perduran en nuestra memoria, como el Berrugo y su primo, el Calaveras,
Tuertas, Mancaperro, o Revirao, entre otros. Sin embargo, hoy en día tenemos otros interesantes
sayones que se han ido incorporando a nuestros pasos y suponen las delicias de todos4.
Respecto a la Cofradía de la Caridad, se podrían dividir en dos secciones de personajes
secundarios, sayones y romanos, con el fin de analizar mejor estas propuestas. Así, los sayones se
distribuyen apareciendo dos en el misterio de la Flagelación, otra pareja en la Coronación de Es-
pinas y tres en el Expolio de Cristo. En cuanto a la segunda sección, los soldados romanos estarían
tres en cada uno de los pasos anteriormente citados.
El actual paso del misterio de La Flagelación fue tallado en el año 2007, y completado en
el 2019, por José Antonio Hernández Navarro. Escenifica el momento posterior de la cruel y san-
grienta tortura, en la que Cristo se desploma tras ser cortada la cuerda que le sujetaba al poste alto
de la columna; mientras el esbirro erguido se dispone con la mano siniestra a cortar con un cuchi-
llo el cordel en la muñeca del Redentor, al tiempo que con la mano diestra sujeta el instrumento
de tortura, un látigo de cuero. Vestido a la usanza romana y calzado botines de cuero, presenta un
rostro visiblemente cansado tras el esfuerzo por haber flagelado a Jesús. Hernández Navarro im-
prime en la escultura un estado de tensión, acentuada por la mirada fijada en su acción, logrando
con el giro del cuello la admiración del estudio del esternocleidomastoideo, en un alarde de calidad
artística propia de un gran maestro.
Ansiosos los cofrades de la Caridad por una ampliación, doce años después incorporaron la
imagen de un sayón concebido placenteramente por el mismo escultor Hernández. Descamisado
y de anatomía marcada, aparece sentado en un taburete sin respaldo, alzando el brazo diestro que
sujeta un botijo en actitud de beber agua para calmar la sed, mientras con la mano opuesta prende
las ramas de zarza espinosa, utilizadas para el martirio realizado; y en esta posición, estira la pierna
izquierda al estar relajado y dobla la contraria.
El tercer misterio doloroso del Santo Rosario corresponde a la innovadora iconografía de la
Coronación de Espinas, obra llevada a cabo por Hernández Navarro en 2009, cuya composición
muestra a Cristo de pie majestuoso mientras está siendo coronado por un esbirro romano, al tiem-
po que un segundo sayón permanece en el suelo, mofándose del Redentor en actitud burlesca. Tras
Jesús, un romano enfurecido se dispone a coronarlo con rostro irritado mientras cierra la boca con
fuerza ante el esfuerzo de la acción. De incipiente calva, muestra un retazo de cabello moreno, y
va vestido con una armadura metálica, provisto de guantes con el fin de evitar dañarse al agarrar
las espinas5.
Ubicado a la derecha del Mesías, en el suelo y con la pierna semi doblada, su cuerpo so-
bresale del enmarque del trono, dejando la pierna sobre la tarima. Sonriente, señala con la mano
izquierda al espectador el hecho cruel que está aconteciendo mientras se mofa de la coronación.
Cabría destacar la torsión del verdugo, anatomía, y caracterización grotesca del personaje6.
El último paso incorporado a la procesión corresponde a la décima estación del Vía Crucis,
el Expolio de Cristo, cuya ejecución ha sido creada por el escultor de Cox, Ramón Cuenca Santo,
en el año 2022. Una escena que se podría calificarse como grandiosa y sorprendente, está inspirada
en el momento evangélico en el que Cristo es despojado de sus sagradas vestiduras.
Esta composición tridimensional intenta alejarse de la simétrica y vertical obra homónima
del Expolio que realizó el manierista pintor, El Greco. No duda su autor en aprovechar todos los
espacios para distribuir las esculturas alrededor del eje de gravedad, que es la imagen del Cristo,
más elevado, y que se presenta con serenidad y mirada de aceptación.
A la diestra de Jesús, y encorvado, se sitúa un sayón de rostro siniestro y mirada penetrante,
con cierto aire diabólico o espíritu maligno que tira de una cuerda que rodea el cuello del Salvador.
4Barceló, 2018, p. 31.
5Barceló, 2010.
6Barceló, 2010, p. 218.
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