Page 58 - Rosario Corinto 11
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    Es innegable que la tradición cristiana sitúa a Jesucristo como el Redentor. Todo se
                          centra en ÉL y todo tiene sentido gracias a ÉL, sin embargo, ¿en qué papel queda
                          María? Si Cristo es el ALFA y el OMEGA, el principio y el final, María es el camino
           que nos conduce a Cristo, es el vehículo que conduce al Redentor, el Mesías. Es incuestionable que
           una gran cantidad de cristianos ponen a María como el eje central de su vida cristiana. Aun siendo
           consciente de la figura primaria de Cristo, ahogan sus penas, sus alegrías y sus lamentos en su San-
           tísima Madre, la Virgen María. Al caso de esto que señalamos, el antropólogo César Rina subraya
           respecto a la devoción que en Andalucía, y hablamos de Andalucía por extensión e intensidad de
           la piedad popular, se le tiene a la Santísima Virgen María:
                   Las dolorosas andaluzas no interesaban por la virginidad, sino por su condición de madres.
                   Las vírgenes andaluzas son mujeres. ‘’Y madres sacudidas, no sólo por la zozobra constante
                   y angustiosa que es el drama genérico de toda la maternidad, sino madres amantes hasta la
                   paranoia, heridas por el tremendo dolor del hijo bueno, rebelde, perseguido y crucificado.
                   (Rina, 2020a, p. 55-56)
                   Como vemos, María es el espejo en el que las mujeres andaluzas se han mirado durante
           décadas. Ella es el reflejo de sus vidas, la que sufre como ellas, la que ríe y llora, como la Macarena,
           la que rompe de dolor ante la pena y el sufrimiento del hijo y la que se alegra de sus éxitos. Esto,
           sin lugar a dudas, ha vertebrado un movimiento marianocentrista, si se nos permite la expresión,
           en el que María es el todo para el cristiano. Aprovechando que el pasado año se cumplieron treinta
           años de la visita del Santo Padre, San Juan Pablo II, a algunos templos marianos por excelencia,
           como Huelva y el Santuario de Nuestra Señora de la Cinta; el Monasterio de la Rábida o el centro
           mariano quizás más importante de Andalucía, El Rocío, traemos a colación la importancia de
           destacar el mensaje que el Santo Padre transmitió en la Tierra de María, hablando de Ella como
           ‘’Estrella de la Evangelización’’, señalando:
                   Con estas mismas palabras -en referencia a Jn 2,3- María se dirige hoy a una sociedad como
                   la nuestra, que, pese a sus hondas raíces cristianas, ha visto difuminarse en ella los fenó-
                   menos del secularismo y la descristianización, y ‘reclama, sin dilación alguna, una nueva
                   evangelización’’ (Obispos del Sur de España, 2023, p. 6)
                   Esa descristianización a la que aludía el Santo Padre en 1993, ya se estaba dando mucho an-
           tes en nuestro país. Conscientes de esto, las élites políticas utilizaran la figura de María para parar
           esa descristianización y, además, establecer un tránsito de la sociedad hacía el nacionalcatolicismo,
           tal y como señala Rina (2020b): ‘’María entró en el siglo XIX como simple madre virginal de Cris-
           to y salió del siglo XX como Inmaculada, Asunta, Reina y casi Corredentora.’’ (p. 68) y continua

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