Page 62 - Rosario Corinto 11
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                   F.E.M. – José Hernández Navarro (J.H.N.), escultor murciano destaca por una producción
           religiosa muy importante, en relación a la Semana Santa de nuestra región. Se diferencia por hacer
           sus Cristos Crucificados de una forma diferente, a como se vienen realizando, presentándolos suje-
           tos al madero por las muñecas en vez de las palmas de las manos. Desde el primero que realiza allá
           por 1981 sigue los estudios hechos a través de la Sábana Santa de Turín, donde quedó probado este
           hecho. Él ha dado un paso adelante mostrándolos de otra forma lo que motivó en un principio,
           comentarios en todos los sentidos. Pero antes de llegar a este punto quisiéramos recordar, otros
           aspectos de la vida del escultor conocido de sobra en Murcia y región.

                   F.E.M. -Lo simbólico es lo que nos une, lo diabólico divide. Estas son palabras tuyas,
           ¿no?

                   J.H.N. -Sí, es cierto. Bueno, son palabras que yo he pronunciado, pero que en realidad no
           son invención mía. Eso es darle significado a que las palabras “diábolo” es lo que divide y “símbolo”
           lo que junta. Con lo cual, pues sí, se puede considerar que yo lo digo de vez en cuando, pero tam-
           bién es, como ya he dicho, que no es una invención mía, sino que es simplemente una referencia
           personal a lo que significan para mí, esas palabras.

                   F.E.M. -Tu partida de bautismo está en la Iglesia del Cristo del Valle, aunque tú no
           naciste allí. ¿Dónde fue el lugar?

                   J.H.N. -Bueno, vine al mundo en plena huerta de Murcia, en el Rincón de Almodóvar.
           Cuando yo nací, este lugar aún seguía perteneciendo a Torreagüera, porque la Parroquia de los
           Ramos no existía. Dos o tres años después, se creó la de Los Ramos, siendo ese el motivo. Ahora,
           todo lo que antes era de Torreagüera pertenece a la ya citada localidad, con lo cual, el lugar es el
           mismo pero las competencias son distintas.

                   F.E.M. - ¿El barro, esa materia prima tan fácil de encontrar en la huerta, que inició a
           tantos escultores murcianos, que les hizo autodidactas de su aprendizaje, ¿Qué dices tú de
           ello?

                   J.H.N. - Hombre, pues el barro como materia prima de la representación plástica yo lo
           tuve, desde pequeño muy a mano y despertó en mí enseguida, esos valores que cualquier persona
           que nazca con inquietudes artísticas, sobre todo en el mundo de la escultura, puede representar
           cosas que piensa o idea. En la huerta siempre había barro y creo que lo tuve muy fácil. El barro fue
           el encargado de despertar en mí, muy pronto esos valores que yo tenía.

                   F.E.M. - ¿A qué edad empezaste a moldear figuras?
                   J.H.N - Creo que desde que tengo uso de razón me reconozco siempre con la misma afi-

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