Page 65 - Rosario Corinto 11
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43 años y alguno más cerca de los 50, y conforme se ha podido se ha ido realizando el interior. La
verdad es, que ha quedado “maravillosa”.
F.E.M. - El servicio militar no fue obstáculo para que dejaras la escultura, ¿No?
J.H.N. - Que va, al contrario, allí hice muchísimas cosas, algunos monumentos y ya no
solamente tenía encargos para mi cuartel, sino que de otros también pedían algunas obras. Lo que
supuso en cierto modo, no dejar de trabajar.
F.E.M. – Tus imágenes se encuentran repartidas por diferentes lugares de la geografía
española, hasta incluso en América, pero en Murcia y alrededores es donde hay una mayor
producción. Lo que hace que seas muy conocido. ¿Has realizado además obras civiles, aparte
de las del cuartel que recuerdes?
J.H.N. – Diversos monumentos:
Torreagüera, Antonete Gálvez
Alquerías, Ángel Riquelme Paredes
Beniel, Fuente de los niños
Jumilla, Nazareno
Los Ramos, Mujer huertana
La UCAM, Santa Teresa
Bullas, La Madre Maravillas que está junto al Cristo del Carrascalejo
También una gran cantidad de obras privadas que no son conocidas por estar en domicilios
particulares. En todos los casos, yo hago el modelado y luego una empresa se encarga de la fundi-
ción.
F.E.M. -En 1996, a la muerte de Sánchez Lozano, recibes el honor de ser nombrado
restaurador de la Virgen de la Fuensanta. ¿Qué representó para ti?
J.H.N. Pues una satisfacción y un gran entusiasmo. Una gran satisfacción por haber de-
positado su confianza en mí para atender a una obra tan emblemática y tan importante para
la fe en Murcia, me llenó de orgullo. Bueno, orgullo no. No me gusta esa palabra. La palabra
orgullo no sé por qué, no me gusta ni me suena bien, pero entiendo el sentido que da. También
agradecimiento, por confiar en mí. Ellos lógicamente sabían que depositaban la imagen en una
persona de fe, cariño y respeto a la Virgen, y que jamás en la vida miraría de cualquier manera o
de manera indiferente esa obra. Entonces, muchas cosas, incluso la restauración última que se le
hizo en el Centro de Restauración, la luché muchísimo porque el Cabildo no quería de ninguna
manera que la Virgen saliera del Santuario a ningún sitio, y a mí me costó casi dos años hacer de
“martillo pilón,” para que se llevara al Centro de Restauración. Siempre he dicho que de la Virgen
soy su médico de cabecera, pero hay enfermedades que necesitan un especialista y un ingreso en el
hospital. Yo sabía cómo estaba exteriormente, pero no tenía claro el estado interno de la imagen.
En el Centro lo comprobaron de una forma exhaustiva su situación, quedando todos conforme
del trabajo realizado.
F.E.M. – ¿Y tienes alguna teoría del momento en el que se pudo hacer la imagen?
J.H.N. - No, es una imagen de vestir, convencional. Lo que yo puedo apreciar sinceramente
es una imagen, que a lo largo de los siglos ha tenido muchas intervenciones. Ha habido, reformas
como ponerle ojos de cristal en tiempos de Roque López, que no los tenía, además Dupar le hace
las manos y el niño.
F.E.M. - ¿No es Salzillo el autor del Niño Jesús?
J.H.N. - No, es Dupar, que estuvo trabajando al Cabildo de la Catedral mucho tiempo.
Dupar hizo el camarín del Santuario y también el trono fijo donde se coloca la Virgen allí. No hay
que olvidar que Dupar era contemporáneo del padre y es en esa época, cuando acomete reformas
y realiza diversos trabajos. Dupar no era bueno, no, era buenísimo. Hay muchas cosas que se dicen
que son de Salzillo, pero en realidad son de Dupar, que lo eclipsó un poco.
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