Page 154 - Rosario Corinto 12
P. 154
Caritas Donum
Marcial D. Alarcón Martínez
Efímero nazareno estante
Santísimo Cristo de la Caridad
Yllegó el año. Una invitación muy especial me llegaba a poco de haberse iniciado la
Cuaresma de 2024, preámbulo de la Semana Santa de ese mismo año, a través de un
mensaje, el mismo rezaba del siguiente modo: “Creo que ha llegado el año que disfru-
tes con nosotros el Sábado de Pasión bajo el trono del Santísimo Cristo de la Caridad. Me encan-
taría que aceptaras la invitación de tu amigo y cabo de andas durante unas horas, si Dios quiere”.
Al aceptar la invitación que tan generosamente se me proponía, un halo de ilusión se apo-
deró de mí, pero también acudió presta la responsabilidad, puesto que ser estante de ese trono,
llevaba aparejado el saber y hacer las cosas bien hechas. Entrar en un grupo bien consolidado, de
estantes y cabos de andas experimentados, suponía no solo salir cargando su Cristo, sino también
intentar ponerse a su altura y no desmerecer la confianza depositada, es decir, no ser un simple
invitado, sino por un día ser estante corinto del Santísimo Cristo de la Caridad, bajo su trono,
experimentando y saboreando cada minuto, cada esfuerzo, cada descanso, sabiendo que ese honor
sería efímero.
Poco menos de un mes faltaba para la estación de penitencia o procesión y nada sabía de
sus costumbres como grupo humano, como grupo de estantes, después las he ido conociendo y
disfrutándolas como uno más, pues esa fue mi intención desde el primer momento que acepté
la invitación, y así me hizo sentirme el acogimiento de todos los que lo forman desde la primera
reunión hasta el final.
Compañerismo y fraternidad, puesto que esta es el sentimiento de respeto, consideración y
afecto mutuo que se da entre hermanos. Es el lazo de unión basado en el respeto a la dignidad de
la persona, en la igualdad de derechos y la solidaridad de unos por los otros. Valores universales
y transversales que nos invitan a considerarnos como hermanos, hermanos corintos, hermanos
cofrades, hermanos en Cristo.
Y llegó el día, el Sábado de Pasión, donde la eucaristía se hace presente en las primeras horas
del alba dedicada a todos aquellos que ya no están con nosotros. Preparativos de convocatoria, de
una llamada a los hermanos y a toda la ciudad, a la participación, a la contemplación y al recogi-
miento.
El grupo de estantes que forman el trono del Santísimo Cristo de la Caridad, alimentada
el alma, pasó a alimentar el cuerpo, un almuerzo poco liviano, daba pie a comenzar a disfrutar de
su compañía, de su alegría, de su compañerismo, de su acogimiento en el grupo, sin protocolos,
haciéndome sentir uno de ellos.
Después de 33 años cargando un trono; sentí la necesidad de dejar la túnica de estante, des-
de aquel momento hasta hoy, siete años habían pasado sin volver a vestirme de corto, a la antigua
154

