Page 199 - Rosario Corinto 12
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Las procesiones de
Semana Santa en la ciudad amurallada

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                                  Celador Santa Mujer Verónica de la Cofradía de la Caridad

                                                                                            Periodista

 Los primeros desfiles procesionales de la Semana Santa de Murcia se remontan a prin-
              cipios del siglo XVII, siendo como es sabido que los primeros colectivos cofrades,
              todavía fraguándose la idea de cofradías semanasanteras, fueron Nuestro Padre Jesús
Nazareno (posteriormente conocido por ‘los salzillos’) y el Cristo de la Sangre (siglos después po-
pularmente denominado de ‘los coloraos’).
       Sin entrar en detalles artísticos ni religiosos, en este artículo vamos a hablar (tras varios me-
ses de investigación en los archivos documentales de la Cofradía de la Sangre y de los Salzillos e in-
cluso en algunos contenidos de varios libros sobre la historia de la Semana Santa Murciana) sólo y
exclusivamente de los esfuerzos que debían hacer los primeros estantes (aún no se les denominaba
así) para procesionar por las todavía en pie, murallas que encerraban la ciudad, aún con un trazado
y ordenamiento callejero medieval o muy similar a sus primeros años como ciudad islámica.
       Una salvedad que quisiera destacar aprovechando este escrito. No fue nada importante en
aquellos primeros años del XVII hablar o detallar itinerarios, pues ha sido muy difícil encontrar
calles, puertas y lugares de la muralla por donde discurrían, ya que, aunque hay mucho escrito so-
bre la historia y todos los avatares de los cortejos procesionales, existen reflejados muy pocas veces
los recorridos de las procesiones de esos siglos XVII y XVIII, cuando todavía se encontraba erigida
la gran y monumental cerca medieval murciana.
       Amén del paso de plataformas (todavía no se había trabajado en los tronos tal y como los
conocemos actualmente. Éstos son proyectos que comienzan a hacerse realidad ya entrado el siglo
XIX), por esas puertas estrechas y sinuosas de los accesos o salidas de la ciudad amurallada, tuvo
que ser muy dificultoso entrar o salir del casco medieval murciano.
       No es difícil pensar que durante esos itinerarios iniciales se intentaba evitar parte de la mu-
ralla por el interior debido a aquellas callejuelas medievales e igualmente se buscaba entrar y salir
por las puertas con más anchura. Tales es el caso de la primera procesión documentada de Nuestro
Padre Jesús, que procesionó en 1601. Salió del Convento de Agustinos y de madrugada para poder
recogerse no más tarde del mediodía. Datos éstos del historiador Ibáñez García. Sigue indicando
que recorrió la calle entonces llamada Carretería, es decir rodeando el perímetro de la muralla
por su exterior, lo que actualmente es la calle Sagasta, a pie de las paredes de la cerca. Continuaba
por la calle San Francisco y Verónicas (seguían el itinerario de la muralla por fuera) y la primera
puerta que debían ya, por obligación religiosa, entrar a la ciudad sería la Puerta de la Aduana.
Desde entonces y hasta bien entrado el siglo XX era necesario realizar esa estación de penitencia
(era el fundamento principal de las procesiones de Semana Santa) dentro de la Catedral. Una vez
accedido por esa puerta amurallaba y dentro ya de la ciudad, continuaban por la calle Frenería, que
comenzaba esta vía en San Pedro y continuaba hasta el templo catedralicio. Se entraba a la Catedral

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