Page 200 - Rosario Corinto 12
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por la puerta del Perdón (desde lo que hoy se conoce como plaza Belluga) y se salía por la puerta
de los Apóstoles, llegaban hasta Santa Eulalia, continuaban por la Merced, lateral de la capilla del
Rosario hasta llegar a la calle San Nicolás (la calle más céntrica y transitada de aquella Murcia), y
salían de la ciudad por otra puerta amurallada, la de Santa Florentina o del Zoco, hacia lo que ac-
tualmente es la calle Santa Teresa y desde allí hasta la actual calle Arrixaca para volver a entronizar
el cortejo en el convento de los Agustinos (que se situaba en lo que hoy es la plaza de San Agustín).
Según fuentes arqueológicas, las puertas de la muralla de Murcia debieron medir de anchura
entre 4 y 7 metros (según se ha certificado en excavaciones recientes en otras de la misma cerca, no
precisamente en la de Santa Florentina, aunque se sabe que la de la Aduana en sus inicios medía de
ancho casi 4 metros). Es por lo que los estantes lo que portaban no eran tronos como tales ahora
conocidos sino plataformas de ese tamaño, incluso algunos historiadores hablan de plataformas de
cartón-piedra sin más adornos que la talla del santo, virgen o cristo correspondiente.
Y así continuaron durante siglos después, ya que los salzillos han variado poco su recorrido
y la muralla no terminó de destruirse hasta el primer tercio del XIX.
En cuanto a la otra cofradía, la de los coloraos, apenas se sabe del recorrido en sus inicios,
puesto que o bien por destrucción del puente de madera (situado en el mismo lugar que el actual
Puente de los Peligros), por diversas inundaciones o bien por pleitos entre la cofradía y los frailes
del convento de Carmelitas Calzados, de donde salía la procesión igualmente en el siglo XVII,
tuvieron que realizar diversos itinerarios.
Aunque comenzaron a procesionar desde la antigua iglesia de Santa Eulalia en los años
posteriores a su fundación en 1411 y tras alcanzar acuerdos con los carmelitas calzados para partir
desde este convento en el barrio de San Benito, ahora del Carmen, es justo en 1730 cuando apa-
rece por primera vez un itinerario de esta procesión. Y en él se describe que la procesión entraría
a la ciudad por la puerta del Toro (por lo que recorrería todo el perímetro por fuera de la muralla
desde el Alcázar Mayor hasta la calle de Correos a la altura de la calle Cánovas del Castillo, en cuya
confluencia se situaba dicha puerta) y recorría la actual calle Apóstoles entraba al templo catedrali-
cio por la puerta llamada también de los Apóstoles y tras salir por la del Perdón enfilaba Frenería y
volvía a salir de la ciudad por la Puerta del Sol (que se situaba en la calle San Patricio y el callejón
que lleva su nombre) hasta volver al Convento Carmelita. No se sabe cómo cruzaba el río Segura,
puesto que no se había construido el de piedra actual (que se terminó en 1746), aunque es lógico
pensar cruzaban por el de madera, siempre y cuando no se lo llevara la correspondiente riada. Y se
sigue especificando que “hecho el puente de piedra, la procesión ha de entrar por la Puerta de la
Puente y recorrer las mismas calles que la procesión del Corpus, es decir Frenería (ahora Jara Ca-
rrillo) y Alcázar Nuevo (actuales edificios Zabálburu) hasta la catedral (por la misma calle Frenería
actual)”. No concreta por donde seguía hasta volver al convento carmelitano. Pero sí se podemos
asegurar que mientras no se inaugurara el Puente de los Peligros continuarían por el perímetro
exterior de la muralla para hacer la entrada por la Puerta del Toro y cruzando el río por el viejísimo
puente de madera, que ocupaba el mismo lugar que el actual de piedra.
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