Page 29 - Rosario Corinto 12
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a Jesucristo como discípulos misioneros.
CONCLUSIONES
Necesidad del cambio cofrade en la situación actual de crisis
1.- Vivimos una crisis, ¿o transformación?, en las cofradías, la Iglesia y la sociedad: de valores,
cultural, de participación, pero también contamos con un buen punto de partida como nos han re-
cordado algunos participantes que vienen del extranjero. Vivir esta crisis con fe, esperanza, alegría
y con creatividad, porque hay posibilidades para el cambio. Somos un valor activo para la Iglesia.
Seguimos siendo fuertes.
2.- Debemos tener cuidado con los enfrentamientos internos en las cofradías. No somos políticos,
tenemos que dar ejemplo. Asumir la responsabilidad de lo que está pasando y no echar la culpa al
empedrado, a los de fuera.
3.- Riesgo de crear cofradías vacías, que hacen bien la ‘puesta en escena’ pero que se quedan ahí,
sin conexión con el Misterio ni con el mundo. Debemos aprender a dar respuestas nuevas a lo que
nos piden la Iglesia y el mundo de hoy. Dejar de hacer las cosas por inercia. Ser ‘cofrades’, no sólo
‘procesionistas’.
4.- Cuidar la formación. Necesitamos cofrades, pero cofrades formados. No dejar de lado la im-
portancia del culto, de la formación teológica y religiosa, de dar razón de a lo que pertenecemos.
Planes de acogida a los nuevos hermanos y seguimiento, para que no ‘abandonen’. Las cofradías
tienen una relevancia fundamental como ‘primer anuncio’.
5.- Dar paso a la juventud, y dejar que hablen, y que nos transformen. A la vez, cuidar a nuestros
mayores, su experiencia. No cometamos el error de menospreciar el papel de jóvenes y mayores en
el presente y el futuro. Participación en los encuentros de jóvenes, y que los jóvenes participen en
los encuentros de ‘mayores’.
6.- . Potenciar la comunicación: lo que no se dice, no se sabe. Oportunidad del Año Jubilar en
la Iglesia católica, con un lugar destacado para las hermandades y cofradías, para poner en valor
nuestra importancia en el caminar de la Iglesia católica. Buscar modos de ‘atraer’ hacia el mundo
cofrade.
7.- Mayor implicación del laicado. ¿Consiliarios laicos para el futuro? Aprovechar el ‘potencial’ y
los ‘talentos’ de cada uno de sus miembros.
8.- Queremos ser considerados ‘ciudadanos de primera’ en la Iglesia institución. Caminar junto a
la Iglesia en salida, sinodalidad... Nueva relación con la propia Iglesia, desde dentro. Un reto de
futuro: ¿por qué la CEE no tiene un obispo específico para las hermandades y cofradías, que somos
el mayor movimiento de la Iglesia?
9.- Ejercer la caridad, y concienciar del trabajo que se hace, porque a través de las acciones sociales,
y de los fenómenos culturales podemos ‘enganchar’ a gente para participar, conocer y también
enamorarse del culto. Atender a las nuevas pobrezas, fundamentalmente a la soledad. Reivindicar
el trabajo que se hace, que también supone una puerta de entrada para que conozcan lo que se
hace, desde la fe. No se trata tanto de que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda, sino
que seamos conscientes de la obligación de sacar a la luz nuestros talentos.
10.- Hacia el futuro: tenemos presente, y tenemos futuro, pese a las crisis. Tenemos mucho que
aportar, desde nuestra fe, desde nuestra devoción. Plantear acciones conjuntas a nivel nacional,
levantar proyectos en común. Que en próximos encuentros sigamos reflexionando, y haciendo
propuestas, en permanente cambio.
Diálogo intergeneracional entre jóvenes y mayores
1. Reconocer que la sociedad actual no es la sociedad eminentemente católica de hace unos años.
2. Buscar a la juventud con especial énfasis en las redes sociales.
3. Aprovechar la celebración de los Encuentros Nacionales de Jóvenes de Hermandades y Cofra-
días.
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