Page 112 - Rosario Corinto 08
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de menos verte en nuestras calles, arrastrando tras tus pasos a cada uno de nosotros para que, con
           Juan y con María acudamos a tu particular Calvario...

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                                                          el que estaba buscando
                                              el que consigo traía la vida al haber expirado
                                                     Señor, nunca dejes que me escape
                                        y cuando veas que lo hago, cógeme y ponme de estante
                                          que yo sé que, si te cargo, no dejarás de ampararme
                                              que te encontraré en cada uno de mis pasos,
                                                          detenido, ante mis ojos
                                                           en ese trono de gloria
                                                     en el que vas pregonando la vida
                                                       cuando parece que se escapa,
                                                    volveré a encontrarte en las calles,

                                                             en Santa Catalina,
                                                           en nuestros corazones,
                                                volveré a encontrarte en el sitio pactado,
                                        cuando sean las ocho del día, en el calendario, marcado
                                                       te volveré a encontrar, Señor,
                                                          cómo me encanta verte,
                                                           bien alto, en tu paso,
                                           rodeado de tu gente y otros que somos allegados,
                                                     te encontraré en mis fotografías,
                                                     para perpetuarte en el recuerdo,
                                                      de los que te rezan desde lejos,
                                                            te encontraré, Señor
                                                       porque siempre te encuentro,
                                                          cuando se abra el arcón,
                                                        cuando vengan los arreglos,

                                                                y diré, Señor,
                                                       de la Caridad y de lo eterno,
                                                 que te encontré en una tela y un cartón
                                                 TE ENCONTRÉ BAJO EL CAPUZ,
                                        porque te encontré inmenso en el detalle más pequeño

                                                             te encontré, Señor,
                                                         cuando me hice nazareno.

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