Page 33 - Rosario Corinto 08
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de 200 cofrades, divididos en 40 anderos, 80 nazarenos y 80 colaboradores.
En palabras del hermano fundador, Juan Carlos Montiel Botía:
‘’Del entusiasmo por engrandecer la Semana Santa ciezana, a partir de su acervo cofrade históri-
co, surge la oportunidad, para sus tres hermanos fundadores, de rescatar y volver a conformar la Cofra-
día de Ánimas de Cieza. Imprimiéndole ahora un carisma pasionario, del que carecía la primitiva, más
acorde con los nuevos tiempos cofrades. Incardinándola en el ciclo pasionario, a través del artículo de fe
del Credo apostólico, que confiesa que Cristo descendió a los infiernos. Nexo de unión entre su muerte y
su resurrección, kerygma de nuestra fe. ’’
La estética
La Cofradía de Ánimas acuerda en asamblea del once de marzo de 1997 la firma con el
escultor José Antonio Hernández Navarro de la realización de una imagen de Jesús abriendo las
puertas de los Infiernos, cercano a lo que en el mundo del arte español se ha conocido como Varón
de Dolores y estilísticamente, según Ana María Ruiz Lucas:
José Antonio Hernández Navarro, en esta imagen única, gracias a las nuevas sutiles caracterís-
ticas que incorpora, realiza un esfuerzo intuitivo para captar la esencia del clasicismo en esa esbeltez
masculina, que representa la plenitud formal de Cristo abriendo las puertas de los infiernos, insisto,
mostrándonos su perfecto conocimiento del arte clásico, inspirado probablemente en el Cristo Resucitado
de Miguel Ángel Buonaroti en Sopra Minerva de Florencia. (Ruiz, 2007, p.89)
Enrique Centeno y José Emilio Rubio Román describen la imagen de Jesús abriendo las
puertas de los Infiernos de la siguiente manera:
Atina, sin duda, el autor al partir de los elementos iconográficos del Varón de Dolores para desa-
rrollar, con gran elegancia y habilidad compositiva, el movimiento descendente del Redentor, elemento
clave para la comprensión del pasaje y de la propia puesta en escena de la Procesión, sugestiva en grado
sumo. El sentido comunicativo del rostro, en este contexto, no puede considerarse aisladamente, sino
que forma parte del amplio ofrecimiento con el que Cristo llega al reino de las tinieblas, que se remata
con esa mano extendida para el rescate de las almas. En este claro propósito de no distraer la atención
del espectador del mensaje general de la obra, Hernández Navarro modela una cabeza singularmente
contenida, bella en su arquitectura pero elíptica en los rasgos definitorios de la expresión, que sugiere,
a través de una sobriedad silenciosa y llena de aplomo, la firmeza rotunda de Cristo en su propósito
salvador. (Centeno y Rubio, 2015, p.205)
La realización del trono se encarga al tallista D. Antonio Soriano Talavera bajo idea del her-
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