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Los imagineros Juan y Sebastián
Martínez Cava.
Alejandro Romero Cabrera
Historiador del Arte
esde la primera década del siglo XXI nuestra ciudad de Murcia cuenta con unos
imagineros de la tierra, jóvenes, que han venido a coger el testigo de la estética le-
Dvantina y murciana rococó, para depurarla, mantenerla viva y darle continuidad en
el futuro. Se trata de los imagineros Juan y Sebastián Martínez Cava, quienes, desde su taller del
murciano Barrio de San Antón han sacado ya infinidad de piezas que llenan de devoción, religiosi-
dad y belleza las casas de numerosos murcianos, de personas también de fuera de nuestros límites
regionales, de clausuras conventuales, de iglesias y templos… Se puede decir que son unos artistas
noveles, pero que se han imbricado con gran fuerza y rapidez en el sentir general del pueblo fiel,
de los amantes del arte religioso, de los cofrades.
Pero todo evoluciona y, al igual que la Primavera irrumpe tras el Invierno con sus colores y
aromas, así también los Hermanos Cava han irrumpido en el panorama de la imaginería de ma-
dera a tamaño natural con unas obras que han tenido una gran repercusión a nivel nacional y que
son la muestra de la larga y exitosa carrera que les aguarda.
Los comienzos de Juan y Sebastián en el mundo de la imaginería se deben a su pasión por
los pasos procesionales que ellos admiraban desde pequeños y luego, con barro, se empeñaban en
reproducir a tamaño reducido. Ese empeño fue lo que sacó a la luz el gran don artístico que Dios
les ha dado. Y ese empeño fue el que les llevó a perfeccionar cada vez más estas reproducciones y a
empezar a ser muy conocidos por ellas, ya que debido a la absoluta fidelidad al original que conse-
guían, han sido y siguen siendo muchos los clientes que quieren tener en su casa la reproducción
exacta de la imagen de su devoción. El Cristo del Perdón, la Samaritana, el Cristo de la Sangre,
Nuestro Padre Jesús, la Dolorosa de la Esperanza, la Dolorosa de Barqueros, la Virgen Gloriosa…
y un largo etcétera de grandes imágenes han sido reproducidas por los Cava, siendo esta faceta la
que les introdujo en el mundo artístico y les dio a conocer.
Desde sus inicios, y también en la actualidad, han venido prestando una gran delicadeza y
atención al mundo de los belenes, pero tratados no como figuras artesanas seriadas, sino siempre
como obras artísticas únicas y exclusivas, siendo numerosas las casas de murcianos y de fuera de la
Región que cada Navidad exponen nacimientos modelados por nuestros escultores.
Juan y Sebastián, siempre acompañados por su hermano Bartolomé, como buenos hijos de
Dios que son, nunca han desaprovechado su talento y, siempre de forma autodidacta, lo han ido
explotando cada vez más hasta llegar en estos últimos años a la hechura de grandes imágenes de
madera, tanto exentas como en conjuntos escultóricos. La sorprendente calidad técnica y com-
positiva de sus obras grandes les ha llevado a hacerse su propio hueco en este mundo e incluso
a ganar premios, como el nacional de escultura de la web “La Hornacina”, por su gran conjunto
escultórico para Lorca “Nuestra Señora de la Aurora”, una imagen que ha calado muy hondo en
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