Page 80 - Rosario Corinto 09
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y es trabajo y es esfuerzo. Creo ser bueno y él me dice: ¡No es suficiente!
Y es orgullo que en cofrade Quiero mandar y él me dice: ¡Sirve!
está en lo malo y lo bueno. Quiero comprender y él me dice: ¡Cree!
Quiero claridad y él me habla en parábolas.
Adelante con el rezo Quiero ser el más grande y él me dice: ¡Sé como un niño!
que tu madre te enseñara. Busco el primer puesto y él me dice: ¡Ponte en el último lugar!
Adelante porque Dios Quiero ser visto y él me dice: ¡Ora en lo escondido!
estará cuando haga falta. Busco comodidades y él me dice:¡Niégate a ti mismo!
Reclamo justicia y él me dice: ¡Presenta la otra mejilla!
Adelante la hermandad
y también la cofradía. No entiendo a este Jesús. Me provoca, me confunde. Al igual que tantos discípulos
Adelante que el Señor también yo quiero hallar otro maestro, que fuera más claro y que exigiera menos.
quiere ver nuestra alegría. Pero me sucede como a Pedro, no conozco a nadie que tenga, como él, palabras de
vida eterna”. José Antonio Maya, Pbro
Y ese pañuelo en sus manos- MARÍA DOLOROSA
-que sabe de humanidad-
se hace lienzo y verdad Fue la musa del pincel
y orgullo de los cristianos. que creó la encarnadura.
Ese pañuelo que damos La expresión que aún perdura
para que otro se cure. escrita sobre el papel.
Un pañuelo que asegure Es la que eriza la piel
que su sangre es medicina. si te busca en la mirada.
Y es esta obra divina, Esa estampa remarcada
la que ha hecho que lo jure.
que en la cartera protege.
La imagen donde se teje
SAN JUAN EVANGELISTA
una promesa esperada.
Nosotros somos San Juan. Hombres y mujeres de hoy, buscando respuestas en la voz Devoción donde se escribe
de ayer, que es más actual que nunca. Como somos “Juan”, sin género, porque para
Dios todos somos iguales, recibamos el mensaje de forma idéntica. Porque Dios nos el amor que da la vida.
habla y está pendiente de nosotros. Sin duda alguna. Ciencia exacta repartida
Entonces… “Este Jesús, hace que todo se transforme, que se torne en algo nuevo en por aquel que en Ella vive.
que creer. Este hombre, condenado a muerte, no tiene medidas ni aspecto, ni tan Ciento por uno recibe
siquiera un rostro. Este Jesús, me provoca, me confunde y hace que cuestione todo el que confía sin ver.
lo que creo normal.
Tan solo falta saber
que la Virgen nunca falla.
Tengo miedo y él me dice: ¡Ánimo!
Dudo y él me dice: ¡Confía! En el corazón se halla
Me siento angustiado y él me dice: ¡Tranquilo! para que puedas creer.
Prefiero estar solo y él me dice: ¡Ven y sígueme!
Fabrico planes y él me dice: ¡Déjalo! Tembloroso el recorrido
Busco bienes materiales y él me dice: ¡Despréndete! ennegrece a cada paso,
Quiero seguridad y él me dice: ¡No prometo nada! hay regueros en el raso
Quiero vivir y él me dice: ¡Da tu vida! sin parámetro medido.
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