Page 75 - Rosario Corinto 09
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por aquellos que se ordenan                 sobre los patios que en flor
 para servir a su Cristo.                     ante tu paso se ofrecen.
 Saben los dos que la vida
 se consume en un suspiro                     Cristo mío. ¡Qué belleza!
 y es que a base de peleas                     En tus ojos estoy vivo
 no se llega a ningún sitio.                  de los pies a la cabeza…
 Tienen sus sillas pegadas
 para contarse al oído,                       A ver cómo te lo explico
 que la vida se interrumpe                    Si cuando vuelvo a mirar,
 por tan viles genocidios,                 Estoy viéndome a mí mismo…
 como el aborto pagano
 o el maltrato que ha sufrido                  La historia termina así
 esa mujer por un hombre                      tú quieres que yo te siga,
 que nunca jamás la quiso.                     yo te quiero para mí.
 Ellos hablan del amor
 que marchitara su lirio.                   Y nos pondremos de acuerdo,
 El amor que se desborda                       Tú me miras a los ojos
 si es que duele lo que quiso,                y yo te doy con mis besos
 el pasado y el presente
 y el futuro aguerrido                       el amor que tiene el mundo
 que no sabe del querer                      guardado en los corazones
 por no cree ni lo ha visto.                 que saben que ya son tuyos.
 Así se pasan las horas.
 Así el tiempo lo ha querido                    Y te lo quiero contar
 y hay columnas que dan vida                   para que puedas volar
 solo viendo su martirio.                    sobre las torres cercanas…


 LA CORONACIÓN DE ESPINAS                    no vaya a ser que te quedes
                                              y luego a noche mueres
 Me has hecho un hombre de sombras           sin que te llegue el mañana.
 donde todo sabe a ti
 siguiendo la voz que flota                   Va Coronado de Espinas
                                              y este hombre va a morir
 en el mar de capirotes                       para entregarnos la vida.
 que en la tarde de los sueños
 van repitiendo tu nombre.                    Coge mi mano, Maestro
                                             que tú sabes que lo nuestro
 Siento el aire en tus melenas                poco a poco se termina.
 cadencioso por la altura
 que en las pupilas reflejas.              Por mucho que pasa el tiempo
                                              o nos aleje el silencio…
 Ay, tu cara, cómo se envuelve                El corazón no te olvida.









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