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Mujer y cofrade desde
planchar túnicas a Cabo de
Andas y presidente de cofradía
Luisa María Rodríguez Teso
Presidenta Cofradía de la Fe de Murcia
Desde toda la historia de la humanidad, la mujer ha tenido un papel prácticamente
invisible y a la vez fundamental e imprescindible para el desarrollo del ser humano.
Se ha intentado borrar de la actividad, de la sociedad, de la iglesia, de forma que
pareciera no existir. Pero sé que esos no han sido los planes de Dios para el hombre, ni mucho me-
nos. El hombre, en el ejercicio de su libertad, se manifiesta en su egoísmo y sus intereses sociales,
ideológicos y sobre todo económicos. No es para extrañarse que, en esos planes de los hombres,
intentando construirse ellos mismos al margen de los designios de Dios, incurrieran en la desvalo-
rización de la mujer. Y también creo que se puede afirmar que no ha sido una generalidad.
A lo largo de la historia, encontramos múltiples secuencias en las que la mujer desarrolla
un papel importantísimo, a todos los niveles, cosa que no concuerda con el ostracismo al que nos
han dicho siempre que se ha visto postergada. Para entender la historia hace falta, si no estudiarla,
sí al menos conocerla, tener el interés de saber qué se hacía y por qué, cómo se organizaba la so-
ciedad y las costumbres, pero eso hoy desgraciadamente no parece que interese. El conocimiento
de la historia, el porqué de las cosas, el respeto a los acontecimientos, el respeto a las costumbres,
saber el porqué de entonces y tratar de entender el porqué de ahora. Porque si hay algo claro en
la humanidad es que, si no hubiera habido historia, si no hubiera habido acontecimientos, no
estaríamos hoy. El hoy no tendría ningún sentido. Pero este tema es harina de otro costal y no nos
centraremos en él.
Si hacemos un poco de repaso sobre la evolución de las celebraciones populares de la Sema-
na Santa, de las cofradías y de los actos de recuerdo y conmemoración de la Pasión y Muerte de
Nuestro Señor Jesucristo, si lo hacemos desde la serenidad con el ánimo de aprender y entender,
descubriremos el papel y la relación de la mujer con todo esto.
Durante siglos se mantendría una presencia generalmente limitada y separada en muchos
cortejos, con diversas casuísticas, pero con un sentido participativo que, posteriormente, se quiso
negar, la asistencia de las señoras acompañando las procesiones de Semana Santa. A excepción de
muy pocas cofradías, no eran admitidas las mujeres en el acompañamiento de las procesiones de
nazarenos. Según González de León, uno de los poquísimos autores que escriben sobre este tema,
y que principalmente se circunscribe a las procesiones sevillanas, “en las procesiones apenas menos
de la mitad de personas eran mujeres, hermanas y devotas, con velas de media libra de cera, encen-
didas”. Fue una constante, generalmente en tramos diferenciados del resto de los hermanos, como
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