Page 78 - Rosario Corinto 10
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Renovarse o...

                                                                        Rvdo. Afrodisio Hernández Casero
                                                                      Sacerdote Operario de Santa Catalina

    ¡Cuántas veces compramos un producto, lo guardamos, y cuando queremos usarlo
                              ya está vencido! La vida cambia, las personas cambian, las circunstancias cam-
                              bian. Todo está pasando por un proceso de transformación. Los materiales que
           usa el arquitecto y las normas de fabricación se renuevan día a día. La medicina es como un río en
           continuo movimiento, y así podríamos seguir enumerando las distintas disciplinas de la ciencia y
           de la técnica. “Quien no avanza, retrocede” y se queda anquilosado. Unas generaciones suceden
           a otras a ritmo vertiginoso y, a nivel simbólico, se habla de “cementerio de elefantes”. No se trata
           sólo de una sucesión en el tiempo o por la edad; se trata de una nueva concepción del mundo y
           de la cultura. “Panta rei”, “todo corre, todo fluye”, decía uno de los siete sabios de Grecia. Cambian
           los modelos de coches, el formato de los frascos de colonia, las modas, el estilo musical y hasta la
           variedad de gustos en las comidas. Y no digamos de la tecnología digital.

                                                                            Hay grupos humanos que todo lo basan
                                                                     en la permanencia, donde el movimiento lo con-
                                                                     sideran un riesgo. El Dante de “La divina come-
                                                                     dia” lo definiría como “El dolce far niente”, “el
                                                                     dulce no hacer nada”. O el eslogan francés: “laissez
                                                                     faire, laissez passer”, “Dejar hacer, dejar pasar, el
                                                                     mundo va solo”.

                                                                            Hoy día es muy fácil adquirir conoci-
                                                                     mientos, pero por lo mismo, se pasan, y se des-
                                                                     plazan unos a otros. Es necesario estar en conti-
                                                                     nuo aprendizaje y renovación. Es posible que en
                                                                     un próximo futuro las Universidades y Empresas
           entreguen sus diplomas con fecha de vencimiento, igual que los alimentos de los supermercados.
                   Las entidades educativas deberán orientarse, cada vez más, hacia la formación de conoci-
           mientos y habilidades que nunca venzan, que sean independientes del tiempo. Enseñar a pensar y
           enseñar a hacer. Habrá que fomentar la creatividad, la apertura a lo nuevo, la flexibilidad. Tendre-
           mos que aprender a distinguir entre las pocas cosas sustanciales y permanentes y la gran cantidad
           de accidentales y pasajeras. Es necesario adquirir unos principios fundamentales y claros que nos
           permitan estar abiertos al progreso humano. Abandonar el miedo, que con frecuencia nos paraliza.
           “Quien no se arriesga, no cruza la mar.” El hombre es sujeto activo de crecimiento y renovación,
           para ello hay que pasar del “ver” al “mirar”; del “oír” al “escuchar”, de ser un espectador social a in-
           volucrarse a involucrarse en cada acontecimiento que abre caminos de futuro, aportando la propia
           imaginación. Así “renovarse es vivir”, o si se quiere, “vivir es renovarse”.

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