Page 183 - Rosario Corinto 11
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La Cruz de Guía:
         eje espiritual de las procesiones

                           de Semana Santa

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                                                                   Licenciada en Historia del Arte

 Casi nadie se da cuenta de su presencia. Simplemente es el símbolo que indica el co-
                mienzo de la procesión. Y sin embargo la Cruz de Guía, una pieza que va más allá
                de su función como guía física y se erige como un símbolo espiritual profundo. De
hecho, ninguna procesión debe comenzar sin ella.
       El origen de la Cruz de Guía puede encontrarse en las procesiones de flagelantes de la Edad
Media. En aquellos momentos, una sencilla cruz de madera de cierto tamaño portada por algún
miembro de la congregación religiosa, marcaba el itinerario que debían seguir las personas que
participaban en el desfile penitencial. También es posible que la cruz guía deriva de las cruces
parroquiales, que han acompañando siempre a las hermandades de penitencia durante sus
       Poco a poco, con el desarrollo y establecimiento formal de las cofradías y hermandades, las
Cruces de Guía se fueron convirtiendo en objetos más o menos ornamentados dependiendo de la
asociación a la que pertenecen, pero siempre buscando unir estética con la esencia de la celebra-
ción. A fin de cuentas, la cruz, como símbolo cristiano por excelencia, representa la redención y el
sacrificio de Jesucristo, que es lo que se conmemora en Semana Santa.
       La cruz guía como parte del patrimonio de la cofradía
       Tradicionalmente se emplean maderas nobles para la confección de una cruz guía: cedro o
caoba, en cualquier caso, en tonos oscuros. Suelen estar ornamentadas con elementos de orfebrería
y en algunos casos, presentar elementos alusivos a la historia de la Cofradía. Dependiendo de la
época y los gustos estéticos, suelen está más recargadas en su ornamentación o ser más sencillas. En
algunos casos pueden estar realizadas en metal labrado.
       En algunas ocasiones, las Cruces Guía sirven también de relicario, conteniendo un lignum
crucis, reforzando así su carácter espiritual. Es el caso de la Real, Franciscana y Castrense del San-
tísimo Cristo de la Defensión de Jerez de la Frontera.
       Para facilitar su ostentación por parte del nazareno o hermano encargado de comenzar la
procesión con ella, se suelen añadir dos asideros de altura desigual en el brazo largo de la cruz.
       La fabricación de una cruz de guía suele ser encargada a artistas orfebres especialistas en
tareas tradicionales: carpintería metálica o de madera, torneado, repujado y cincelado entre otros.
       La Cruz Guía nunca debe ir sola. Puede estar acompañada por dos faroles o rodeada de
acólitos. Llevar la Cruz de Guía en una procesión es un privilegio y un honor muy especial que, en
ocasiones se transmite de padres a hijos.
       La Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad inicia su cortejo procesional del Sábado de
Pasión con una Cruz de Guía de madera con adornos de metal chapados en oro, realizada por los

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