Page 188 - Rosario Corinto 11
P. 188

tiempo para los mirlos, no existe
                                                    el instante de la devastación
                                                      década a década a década

                                            los rostros cambian y siempre son el mismo
                                                        unos ojos que brillan
                                                        un reflejo del corazón

                                                  un reflejo ausente de la ausencia
                                                     un reflejo opaco del corinto

                                         el augurio de la muerte y el encuentro de la vida

    Estamos en Cuaresma, ese tiempo que es taller del alma, momento donde reparar las
                          heridas que nos inflige la vida y que nosotros le infligimos al Señor.
                                  Tiempo de invitación. Tiempo donde la iglesia nos invita, a la renovación, a la
           salvación a prepararnos para el sacrificio final de Jesucristo.
                   Tiempo de oración y ayuno, imitando a Jesús para que podamos vivir y celebrar la Pascua
           del Señor, donde anunciaremos Su muerte, y proclamaremos Su resurrección.
                   Estamos frente al Santísimo Cristo de la Caridad.
                   De la Caridad…, esa virtud nunca del todo bien entendida, ese sentimiento que solo puede
           proceder de un corazón puro.
                   Así como la Caridad es el resumen de todos los demás mandamientos de la Ley de Dios, ese
           mandamiento que Jesús nos dejó personalmente, sin intermediarios, y que condensa toda la ense-
           ñanza que nos dio “Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”, también la
           Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad es esa cofradía que resume,
           que condensa todo el sentimiento cristiano de nuestra Semana Santa.
                   Un templo, pequeño.
                   Un Cristo, que momentos antes de salir de aquí, se hace pequeño, se contrae, se resume,
           pero una vez ya en la plaza, ante la gente, se crece, y emergiendo de entre las flores, se hace enorme
           y a hombros de 28 corazones parte a realizar su labor evangelizadora por nuestras calles.
                   Si los diez mandamientos se pueden resumir en uno, los 30 años de existencia de la cofradía
           del Santísimo Cristo de la Caridad también se resumen en uno, pero podríamos preguntarnos
           ¿cuál de esos 30 años es el que los resume a todos? De nuevo basta con ver como el Señor nos mues-
           tra un nuevo mandamiento que condensa a todos los hasta ese momento dictados, para entender
           que cada nuevo año es el resumen de todos los anteriormente vividos.
                   Este año será el que condense, el que resuma todo lo hasta ahora conseguido por la Cofradía
           y por todos los que a ella le dedicaron, en el pasado, o le dedican hoy día, parte de su vida. Aquellos
           que, con su esfuerzo, con su conocimiento, con su mejor voluntad y, lo que es más importante,
           por ser lo más valioso que tiene el ser humano, con su tiempo, fueron sumando errores y aciertos,
           fracasos y éxitos, hasta configurar lo que es hoy día esta Cofradía ya indispensable en nuestra Se-
           mana Santa.
                   Cofradía capaz de sobreponerse a importantes estrecheces, y crecer, como su Cristo cuando
           aparece en la plaza, sacando, no uno, sino dos desfiles procesionales durante la Semana de Pasión,
           siendo además desfiles que van enriqueciéndose con nuevas incorporaciones, no solo de cada vez
           más, mayordomos, cabos de andas, estantes, penitentes y damas alumbrantes de mantilla, hacien-
           do así que el rio corinto que nos llena las calles de nuestro casco histórico sea cada vez más cauda-
           loso, sino que también incorpora nuevos pasos, nuevos elementos, e incluso fuera de este tiempo
           de Pasión también recupera devociones y desfiles que se añaden a ese enorme sin fin de actos que
           desde la misma se llevan a cabo.
                   Pero si de tamaño hablamos, San Pablo en su Primera Carta a los Corintios ya nos decía:
                   “En una palabra, ahora existen tres cosas: la Fe, la Esperanza y la Caridad, pero la más gran-

188
   183   184   185   186   187   188   189   190   191   192   193