Page 185 - Rosario Corinto 11
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Ahora que me acuerdo
Antonio Munuera Alemán
No sé si sabría recordar a todos y cada uno de los que ya no están con nosotros. No
sé si sabría recordar cada uno de sus rostros. Pero sí sé que cada uno de ellos esta-
rían con las ilusiones llenas de nuevos proyectos y nuevas experiencias de fraternas
relaciones.
Alguna vez escuché o leí en algún sitio que la primavera en Murcia, llega cuando la luna
llena siente el aliento del nazareno murciano, deseoso de amarrar su almohadilla en el trono que
habrá que portar, orgulloso, por las calles de Murcia. Ese aliento que tantos y tantos nos han legado
y somos herederos de sus ilusiones, pero también responsables de cubrir su ausencia con el amor y
disposición que nos legaron.
Desde mi responsabilidad como Cabo de Andas de los Pasos de La Coronación de Espinas
y de La Virgen del Rosario en sus Misterios Dolorosos, tengo el deber, pero también el orgullo
de haber dirigido bajo las andas de esos tronos a personas excepcionales, y como comenzaba estas
líneas sobre el papel en blanco algunos de ellos nos dejaron para encontrarse con el Padre.
Sus huecos tanto en la dotación del Paso, como en nuestros corazones al recordarlos son
dolorosos por lo que tanto que nos unió, tantas alegrías y momentos de complicidad, de amistad,
de hermandad. De sincera relación humana. No mencionaré ningún nombre, no por temor a no
recordar a alguno de los que nos faltan junto a nosotros en esta vida, No. No los enumero porque
cada uno de sus nombres es un jirón en mí corazón y del que no podría despojarme.
Pero la vida sigue, y como la canción sigue igual. Otros más jóvenes cogen el relevo. Nuevas
caras, nuevas ilusiones y nuevos sentimientos. Unidos con los “más veteranos”, pero con corazón
joven que ponen todo su empeño en transmitir, si es en algún caso de padre a hijo toda una vida
en el puesto y como por devoción y cariño a una imagen se deja todo. Y en caso de compañeros
que entran sin relación familiar, acogiéndole como hermano.
Este es el pequeño gran secreto de este Paso, que no es ni mejor ni peor que cualquiera de
nuestra Cofradía ni de la Semana Santa de Murcia, la relación de Hermandad que todos sentimos
al portar nuestra “Coronación” y del “Rosario”. Fiel reflejo de nuestras vivencias de cristianos y
hermanos en la Fe.
Por eso un año más nos apresuramos a mirar el calendario y contar los días que faltan para
reunirnos todos en la entrega de túnicas, en preparar las enaguas y las medias, en reponer esas es-
parteñas que ya no dan más de sí, en los obsequios que daremos en el desfile, y en especial ese para
la mujer, para la novia, para los hijos que aún no pueden desfilar y preguntarán a su padre cuando
vienen a recogerlo al final, “¿Papá cuando podré salir contigo en el Paso?”. Y el padre les responderá
con el cansancio acumulado del trabajo bien hecho y la satisfacción del orgullo infinito, “pronto,
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