Page 197 - Rosario Corinto 11
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nerar una sensación de gratificación y satisfacción al contribuir al bienestar de los de-
            más. La caridad y la solidaridad suelen ser valores fundamentales en muchas cofradías.
       5.	 Tradición y legado: Ser parte de una cofradía desde sus inicios significa ser parte de una
            larga tradición y contribuir al legado de la organización. Esto puede generar un fuerte
            sentido de historia y continuidad.
       ¿Cómo recuerdas el primer año? con la cofradía desde cero?
       Mucha ilusión, mucho trabajo, muchos nervios por si no llegábamos a tiempo, había que
generar una infraestructura mínima de personas, pero también de almacenaje, acopio, elaboración,
identidad, túnicas, imágenes, puesta en escena, música, religiosidad, cultos y un sinfín enorme de
pequeños detalles para los que se requería unas fuentes económicas que no se tenían, pero que
fuimos soslayando de la mejor forma posible, hasta que fue una realidad el Sábado de Pasión del
año 1994, no se me olvidará nunca, aquella apertura de puerta de Santa Catalina y echar a andar
el día 27 de marzo de 1994.
       ¿Qué expectación generó la nueva cofradía en la ciudad de Murcia?
       Hablamos de años en los que estaba resurgiendo nuevamente la pertenencia cofrade de
nuestras asociaciones pasionarias. La Cofradía de la Caridad venía a tener su sede en una iglesia
principal del casco urbano, pero que nunca se había planteado la posibilidad de procesionar una
cofradía de Semana Santa. Sí que había tenido a lo largo de los siglos mucha significación en la
ciudad y relevancia sus cofradías de ánimas y de gloria. Nuestra Cofradía por su estética murciana
y barroquizante, venía a recuperar el gusto por la cera, la eliminación de la luz eléctrica, el orden,
y entender a la cofradía como un ente social y espiritual en donde mostrar que los cofrades somos
cristianos comprometidos con nuestra fe. Eran los años del cambio, del gusto por los cultos recu-
perados con actividad en las cofradías y donde se generó mucho de lo que actualmente estamos
viviendo La respuesta de la sociedad murciana a la Cofradía de la Caridad vino dada con una gran
acogida por estar influenciada por la tradición, la devoción religiosa, el respeto a la historia y la
contribución social de la cofradía.
       ¿Quién o qué te impulso a hacerte cofrade?
       Sin duda la tradición familiar, mi madre era nazarena de túnica y mi padre nazareno de silla,
pero mi padre nacido en San Antolín imaginaros el vínculo del barrio con su cofradía y en mis
primeros 18 años viví en San Andrés y lógicamente ver a Jesús salir de su Iglesia era tocar el cielo
cofrade con las manos. No hubo otro impulso más que Jesús Nazareno, aunque he de decir que
mucha gente no lo sabe que mi primera cofradía en la que me apunté y sigo saliendo a dia de hoy
y nunca he fallado en ninguna procesión fue la Cofradía de la Esperanza, que como todos saben
sale su procesión cada Domingo de Ramos de la Iglesia de San Pedro apóstol.
       ¿Cómo ves el crecimiento de la cofradía a lo largo de 30 años? Un pequeño recorrido
       Pues ha sido ciertamente irregular, pues hemos tenido siempre un inconveniente impor-
tante, que era lo tardía de nuestra recogida de procesión, lo que hacía difícil y produce numerosas
bajas todos los años, que es fidelizar al penitente de fila, porque los últimos metros del recorrido
los hace prácticamente en solitario, pero este año mediante un acuerdo firmado con las cofradías
hermanas de la Fe y la Salud vamos a salir a la seis de la tarde y creemos que eso redundará positi-
vamente en la fidelización de nuestros penitentes. En cuanto a estantes y mayordomos muy satisfe-
chos de la enorme respuesta obtenida siempre. Hemos tenido años terribles, incluso al borde de la
desaparición en el año 2000 pero lo superamos con ilusión, trabajo, trabajo y trabajo y mucha fe.
       Ya como presidente ¿tus años en la presidencia como han sido, y son?. Muy duros el primer
mandato de 2000 a 2003, un caos social dentro de la cofradía que hubo que normalizar entre todos
los que nos tocó vivir aquellos duros momentos, pero las hermandades de San Juan, Verónica y
María Dolorosa nos dieron un soplo enorme de vitalidad, de recuperación y capital humano y eco-
nómico para poder solventar los problemas arrastrados de la terrorífica gestión económica llevada
a cabo en los primeros 7 años de fundación.
       Algo que dais mucha importancia es la música. Todo tan preparado al más mínimo

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