Page 142 - Rosario Corinto 12
P. 142
Ser cofrade ¿una cuestión
de fe o de hobby?
Manuel Nadal Ortega
Cofrade murciano
La definición de cofrade se ha visto muy influenciada a lo largo de la historia por el
fenómeno cultural, el pensamiento de la sociedad del momento, en algunos tiempos
un símbolo de estatus y en otros un sujeto de consuelo o de persecución.
Es por ello por lo que deducimos que el cofrade se adapta a su tiempo, se adapta a la cultura
del momento, se integra en el pensamiento de la sociedad, el entorno influye en su vida cofrade.
Los tiempos no hacen que el cofrade sea una figura conservadora, si no que en su apertura
adapta su pensamiento, trabaja por y para sus titulares, pero con un enfoque actual, como por
ejemplo, publica en redes los actos de su cofradía, los divulga por sus grupos, historias, difunde por
el medio digital, un mundo que las cofradías han visto un reto desafiante, instituciones centenarias
se actualizan al pensamiento y al fenómeno cultural de su momento.
Teniendo en cuenta este estado actual de la cuestión, respondemos a nuestra pregunta que
nos formulamos en el título: ¿es cuestión de fe, es decir de creencia, de toma de conciencia de
nuestra relación con Dios, es algo interiorizado y sentido, que llena por dentro, que sana, que cura
las heridas, que transforma en un hombre o mujer nueva? O ¿es cuestión de pasatiempo, porque
simplemente gusta, me hace sentirme realizado, pues no encuentra otro ámbito y lo ve como su
refugio donde sustentar sus tiempos libres?
Sabemos que la fe, viene marcada por la religión, marcada también por los antecedentes
familiares que la hayan inculcado. Ser cofrade con fe quiere decir que en su experiencia interior
se ha visto transformado al estar presente delante del titular que le ha marcado y enamorado, que
siente amor por su imagen de referencia.
Este lo demuestra trabajando por su titular, montando su altar de cultos, su paso y ponien-
do empeño en los actos de su hermandad con gente que comparte esa misma pasión y sentimiento,
donde confraternizar y dialogar de esas experiencias en compañía de ese Cristo o Virgen es sin
duda la piedra angular, el corazón que hace latir y dar vida a una cofradía.
Sin ese propósito de fe una cofradía que obra sin ese impulso, es sin duda una cofradía
destinada a languidecer en propósitos estériles, propósitos que solo buscan impresionar a un sector
específico, que buscan la espectacularidad y no la transformación interior y por consiguiente no
trasmitir o emocionar con su programa iconográfico, es decir, crear una ``fábrica´´ de sentimientos
volátiles, que se esfuman a los días.
Conclusión, debemos, a través, de nuestras cofradías buscar la capacidad detransformar,
alcanzar lo que se conoce como devoción, tocar el corazón del que seencuentra con nuestros titu-
lares y evitar que estos ámbitos se conviertan en lugares de hobby y propósitos de realización que
no lo han encontrado en otros ámbitos.
142

