Page 175 - Rosario Corinto 12
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Su amor nunca se agota

                                                                       José Rafael Sánchez García
                                                                                            Sacerdote

 Queridos hermanos y hermanas en Cristo,
                         Es un verdadero honor dirigirme a vosotros desde las páginas de esta queri-
                 da revista, Rosario Corinto. Despuéss de tantos años, siento que vuelvo a casa al
compartir estas palabras, agradecido profundamente con la Cofradía del Santísimo Cristo de la
Caridad por permitirme hacerlo. Aunque el tiempo y la distancia me han alejado físicamente de
Murcia, mi corazón nunca ha dejado de latir al compás de nuestra Semana Santa ni de mi ciudad,
ni de recordar con gratitud a las Cofradías que me ayudaron a descubrir y vivir mi vocación al
sacerdocio.
       Cuando miro atrás y reflexiono sobre los pasos que me llevaron a este camino, encuentro
que mi vocación germinó entre cirios y túnicas, entre incienso y dalmáticas, en las entrañas de
nuestra Semana Santa. En esos años de juventud, las Cofradías me enseñaron el verdadero sentido
de la devoción, del servicio humilde y de la confianza plena en Dios. Esos valores, grabados en mi
alma, fueron la semilla de lo que soy hoy.
       Recuerdo con especial cariño mi vínculo con la Cofradía del Santísimo Cristo de la Cari-
dad. Allí, como acólito, descubrí el significado profundo del amor y la entrega. Cada Eucaristía y
cada procesión eran una lección de humildad y dedicación. Me entregaba con alegría a la tarea de
preparar los detalles, asegurándome de que nada faltase, porque entendía que esa belleza y solem-
nidad eran para Cristo, que salía al encuentro de nuestra ciudad de Murcia.
       Uno de los momentos más inolvidables fue la primera procesión de la Virgen del Rosario
en sus Misterios Dolorosos. Aquella tarde, al abrirse las puertas de Santa Catalina, el sol de Murcia
iluminó su rostro, reflejo de dolor de aquella Madre que no sabía, ni tampoco entendía. La nube
de incienso precedía su paso, y, al contemplarla, sentí que Ella me hablaba en silencio, enseñán-
dome que incluso en los momentos más oscuros de la vida, debemos confiar en el Dios de lo
imposible. En aquel momento, atravesaba una etapa difícil, pero Ella, con su mirada llena de fe,
me recordó que en el dolor también hay esperanza, y que solo desde la confianza en Dios podemos
encontrar la paz.
       Y siempre Sábado de Pasión. Paso a la calle. Tarde preciosa donde las haya de nazarenia,
tradición y mucho color corinto. El atardecer del Sábado de Pasión en Murcia no se puede olvidar,
el sol, que se tiñe de tonos cálidos antes de esconderse tras el horizonte, se convierte en testigo
silencioso del amor más puro y desinteresado.
       “El atardecer es el amor, es la manera como Dios consuma su amor cada día” una frase que
encierra una verdad muy profunda y que encuentra su reflejo en la procesión del Santísimo Cristo
de la Caridad, cuando la ciudad entera parece detenerse para contemplar ese amor incondicional,

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