Page 115 - Rosario Corinto 7
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Tiramos del carro

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 No son muy abundantes mis textos en publicaciones de Semana Santa pero este año
                 a requerimiento de Romero, como le conocemos, he decidido acceder no sin antes
                 indicar que en el ámbito personal-laboral no han sido propicias para el relax y he
tenido la mente en otros temas, lo que ha generado una demora en la entrega del texto. Romero
disculpa.
       Voy a explicar brevemente como llegue a ser estante y la relación con nuestra Cofradía, en
el año 79 iba a participar de penitente en la procesión de mi barrio, lo teníamos acordado Manolo
“El Chiqui” y yo desde hacía tiempo, nuestra relación desde chavales ha sido intensa en muchos
aspectos pero a partir de este año se intensifico, sobre todo por el comienzo de una ilusión por la
Semana Santa y el mundo del estante. Pues mi amigo Manolo cambió de momento y en vez de
salir de penitente me dice que va a salir de estante con la túnica de su padre, que hacía poco que
había dejado el Prendimiento de Lunes Santo –mi gozo en un pozo– todo esto me enteré Sábado
de Pasión o Domingo de Ramos y en ese momento puse a mi madre loca para ver que podía hacer
mi madre Carmen “La Clementa”, conseguidora incansable y siendo yo un cansino de 15 años
nos fuimos a la “oficina” que tenía la cofradía enfrente de la tienda de “la Pepita” a preguntar, con
la suerte de que allí estaba el tío Juan El Torrao, que con su honestidad característica de huertano
-dijo eso de los nazarenos lo lleva mi Sánchez, ¿Dónde está tu Sánchez? Le espeto mi madre y dijo–

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