Page 102 - Rosario Corinto 08
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1), sea el punto preciso y prominente en el camino emprendido por este artista. Un grupo cuyo
encargo se llevó a efecto en el año 1956 gracias a la encomiable labor de Antonio Ramos Carratalá,
Hermano Mayor de esta institución, que aprovechó su posición social y contactos con la Caja de
Ahorros del Sureste de España para la financiación de la escena procesional compuesta por un total
de seis figuras y cuyo coste supondría un desembolso muy alto. Así, el día 17 de mayo de 1956, la
Sede Central de dicha institución financiera, ubicada en la ciudad de Alicante, dirige una carta a la
sucursal de Cartagena en la cual se confirma que la Comisión Permanente del Consejo de Admi-
nistración, en reunión celebrada el día 11 de mayo, había llegado al acuerdo de autorizar a Pablo
Amalio Pérez Plaza, Pedro López Lorenzo y Luis Rosas Pascual, miembros de la Junta de Gobierno
de la sede cartagenera, a contratar con González Moreno la realización del Santo Entierro por un
precio de trescientas mil pesetas que, a su vez, la Cofradía iría abonando progresivamente en seis
plazos de cincuenta mil pesetas sin intereses3.
En consonancia con los expuesto, se rubricaba el contrato de hechura con el escultor el día
9 de junio de 1956, en el cual el artista se comprometía a entregar la obra para la Semana Santa de
1958, y aunque se le obligaba a mostrar el boceto definitivo a los miembros de la Comisión Per-
manente del Consejo de Administración de la Caja de Ahorros del Sureste de España, su libertad
estaba salvaguardada al disponer de absoluta autonomía para llevar a efecto las modificaciones que
considerase oportunas a fin de alcanzar las expectativas previstas desde un principio4. Todo ello, fa-
cilitó que la cofradía marraja pusiera en la calle la noche de cada Viernes Santo, desde el año 1958,
una de las creaciones plásticas de índole religioso más interesantes de todo el panorama nacional en
el siglo XX, cuestión que resulta evidente si se analiza con pormenorizado detalle toda la obra. Y es
que, en ella, González Moreno plasmó todo su saber, el conocimiento que progresivamente había
ido adquiriendo durante todo su proceso de formación que incluía estancias en Italia y Francia,
experiencias que supusieron para él la asunción y el discernimiento de nuevas perspectivas, muy
distintas a lo que le ofrecía la estatuaria local.
Hay que tener en cuenta que José Capuz Mamano había elaborado una plástica escultórica
personalísima para la procesión marraja del Viernes Santo noche, y en esa línea, a fin de no romper
la estética con la que el artista valenciano había dotado al referido desfile, el artista de Aljucer se
propone conectar de lleno con ella, de forma que el nuevo grupo no desentone en lo estilístico con
lo plasmado por la gubia del propio Capuz. Y desde luego, en este sentido, consigue su objetivo
con la plasmación de una escena sobria, en la cual los elementos secundarios no tienen ningún
tipo de cabida, radicando su trascendencia, la verdadera esencia, en el mensaje que transmite todo
el grupo, en un perfecto equilibrio entre forma y fondo. La escena es de un mayor naturalismo
que el que mostraba José Capuz, más tendente a la abstracción y simplificación, siendo un canto
al clasicismo más puro, entroncando con la emoción religiosa de la escultura sacra de los artistas
pretéritos en el ámbito hispano. La disposición espacial es de las cuestiones más destacables del
conjunto, cumpliendo los requisitos precisos para una idónea visualización y composición, uno de
los aspectos en los que más incidió el artista murciano5.
Y todo ese saber adquirido en sus estancias en el extranjero, en contacto con las obras de los
grandes artistas del Renacimiento Italiano y con aquellos maestros surgidos a orillas del Mediterrá-
neo tendentes a la renovación clásica como Arístedes Maillol en Francia, más su aprendizaje con
Clemente Cantos en Murcia, queda materializado en este Santo Entierro bajo una dialéctica de ín-
3 «Se autoriza conjuntamente a los señores don Pablo Amalio Pérez Plaza, don Pedro López Lorenzo y don Luis Rosas Pascual, presidente de la Junta de
Gobierno, vocal de la misma Junta y delegado de la Sucursal en Cartagena, respectivamente, para contratar con el escultor don Juan González Moreno
un Grupo de seis figuras de la Pasión representando El Entierro de Cristo, en precio de 300.000 pts como máximo, a nombre de esta Caja; facultándoles
así mismo para que lo prometan en venta a la Real e Ilustre cofradía de N.P. Jesús Nazareno, a amortizar a razón de 50.000 pts mensuales, sin devengo de
interés, y con la garantía de los bienes muebles de la citada cofradía, incluido el Grupo, cuyo valor excede de los cuatro millones de pesetas». Archivo de la
Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno (en adelante ACNPJN), caja 8, carpeta 1: “Carta de la Sede Central de la Caja de Ahorros del Sureste de España
a la sede de Cartagena sobre la financiación del Santo Entierro”, 17 de mayo de 1956.
4 «Se obliga a D. Juan González Moreno a presentar a la Caja de Ahorros del Sureste de España el boceto definitivo que haga de dicho Grupo antes de em-
pezar el trabajo en su verdadero tamaño para su aprobación, si bien, se reserva el derecho a introducir las modificaciones que crea necesarias para la consecu-
ción artística y evocadora del tema que se le encarga». ACNPJN, caja 8, carpeta 7: “Contrato de hechura de la obra el Santo Entierro”, 9 de junio de 1956.
5 «¿Qué es lo que más ha cuidado en este último trabajo?: La composición; eso es lo que da el valor…». ZARCO. (24 de marzo de 1959). “González Mo-
reno, el escultor de la sinceridad en sus obras y respuestas”. El Noticiero de Cartagena. Archivo Municipal de Cartagena, hemeroteca digital.
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