Page 138 - Rosario Corinto 08
P. 138

Retazos de historia:
               La Hermandad de las Benditas

                               Ánimas de Patiño
                                                                          Francisco Javier Nicolás Fructuoso

    Numerosas han sido las cofradías religiosas, íntimamente relacionadas con las parro-
                             quias, que durante siglos han pervivido en la ciudad y en la Huerta de Murcia, de
                             manera semejante a otros muchos lugares de la geografía española, y que no debe-
           mos de confundir con los gremios en las que, en un pasado relativamente cercano, lo meramente
           religioso se mezcló con lo festivo, dando ocasión en algunas épocas, como en los días de la Ilus-
           tración, a que fuesen puestas en entredicho e incluso procurando su desaparición, al considerarlas
           como organizaciones dispuestas para el despilfarro y el escándalo.
                   Las cofradías parroquiales como la Cofradía o Hermandad de Ánimas, de la Aurora, del
           Socorro, de la Purificación, del Rosario, etc… tenían como fines principales los meramente asis-
           tenciales, así como piadosos y de sufragio de almas, estando sus miembros organizados bajo cons-
           tituciones otorgadas por la autoridad religiosa, sufragándose sus gastos por la limosna obtenida y
           cuota de sus miembros, lo que hizo que siempre contasen con cortos medios.

                   En Murcia una de las cofradías que mayor número de cofrades contó siempre, fue la que se
           amparó bajo la advocación de Ntra. Sra. del Rosario o Aurora, fue de las que gozaron de mayor
           popularidad y difundida presencia hasta el punto de que algún autor, como José Pérez Mateos,
           ha llegado a decir que había una de ellas en todas las parroquias. La orden de Predicadores (frailes
           dominicos) llegó a Murcia en 1253, siéndoles donadas las casas situadas en la parte del Alcázar
           Sagir, donde después se edificó el templo de Santo Domingo, y el convento que ocupaba parte de
           la actual Plaza de Romea. Según Carlos Agüera Ros, la Cofradía del Rosario se configuró de forma

138
   133   134   135   136   137   138   139   140   141   142   143