Page 139 - Rosario Corinto 08
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definitiva en Murcia a finales del siglo XV, como consecuencia del movimiento rosariano impulsa-
do por Alain de la Roche a partir de 1470. Siendo ya en el primer tercio del siglo siguiente cuando
aparecen noticias expresas de ésta. La propagación de cofradías parroquiales y gremiales hemos de
verla también en concordancia con las directrices dadas por la iglesia según la doctrina del Concilio
de Trento como medio de difundir y propagar la doctrina verdadera, así como las marianas y de las
ánimas. La orden Dominica vio en el rosario un medio eficaz para llevar a cabo su labor misionera,
al servirse de él para un nuevo género de predicación a exponer al pueblo, haciéndole participar
activamente uno a uno, en los misterios de la fe.
De 9 de octubre de 1633 tenemos un documento por el que Fray Pedro de Arrabia, prior
del Convento de Santo Domingo de Murcia, y estando en este convento establecida la Cofradía
matriz de la Aurora de Murcia, por su autoridad, instituyó en la iglesia parroquial de La Ñora la
primera Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario, filial de la de Murcia. A esta siguieron las de Patiño en
el Partido de San Benito, Javalí Nuevo, Alcantarilla y otras….
Entre las obligaciones que imponía la Hermandad estaba que ésta, tenía la facultad de ex-
pulsar de ella a aquellos cofrades que blasfemasen o cogiesen alguna cosa que encontrara a su paso,
durante la asistencia o reunión y al retirarse a su casa.
Aunque de la Hermandad de las Benditas Ánimas de Patiño desconocemos la fecha exacta
de fundación, sí que sabemos que nació al amparo de los Frailes Carmelitas Calzados del Convento
del Barrio del Carmen al que espiritualmente pertenecía el Partido de San Benito y que lo haría en
los albores de los siglos XVII / XVIII al igual que todas las hermandades piadosas dedicadas al cul-
to a las Benditas Ánimas y a la Virgen de la Aurora. Siendo filial como hemos dicho de la Cofradía
Matriz de la Aurora, del convento de Dominicos de Santo Domingo de Murcia.
La Ermita de Patiño contaba hasta 1912 con dos Campanas: Ntra. Sra. Del Carmen y Ntra.
Sra. De la Fuensanta, a las que agrupaba la Hermandad de las Benditas ánimas, que dependían ad-
ministrativa y religiosamente de la Iglesia del Carmen de Murcia, aunque el capellán de la Ermita
era el cura párroco de Algezares ya que ésta, estaba construida “a la parta arriba de la Acequia de
Alguazas”. En el Cabildo de dicho año los hermanos reunidos solicitaron permiso para segregarse
de la Hermandad matriz para poder administrar sus recursos desde la recién creada Iglesia de Santa
Eduvigis de Patiño.
“Habiendo empezado a regir esta nueva Rectoría de Santa Eduvigis en virtud del arreglo Pa-
rroquial en el Dia quince de abril de mil novecientos doce y contando en su seno con dos campanas de
la Hermandad de las Benditas Ánimas pertenecientes hasta la fecha a la Parroquia de Ntra. Sra. Del
Carmen de Murcia……….”
Así comienza el acta del día 2 de febrero de 1.913, primera de la Hermandad de las Benditas
Animas de la Iglesia de Ntra. Sra. Del Carmen de Murcia, trasladada el año anterior desde ésta,
hasta la recién construida Iglesia de Patiño. Esta Hermandad de Ánimas, aunque celebraba sus fies-
tas religiosas en honor a la imagen de Ntra. Sra. que había en la ermita de Patiño, siguió teniendo
como Patrona a la Virgen del Carmen titular del templo del Barrio.
Obtenido el permiso en 1.913, empieza una nueva etapa en la nueva iglesia y las dos cam-
panas existentes pasan a denominarse oficialmente Campana de Auroros Ntra. Sra. Del Carmen,
perteneciente junto con la Cuadrilla de música a la Hermandad de las Benditas Ánimas, aunque
en el pueblo se le conoce como “la campana de las Ánimas”.
La Hermandad siguió funcionando positivamente, recogiendo los frutos tanto espirituales
como materiales que eran la base de su existencia hasta los años setenta del siglo XX aproxima-
damente. Contaba la Hermandad con unos hermanos cantores (que siendo a la vez músicos la
Hermandad no tenía la necesidad de acudir a personas ajenas a la misma ni en los bailes de Ánimas
ni en el ciclo de Navidad) y también con un gran número de hermanos de tarja. También cumplía
la Hermandad con una labor eminentemente social ya que asistía a los pobres de solemnidad del
Partido por medio de unas “papeletas” o vales en metálico y también cumplían con el deber de dar
Sagrada Sepultura tanto a Hermanos cantores como a socios de Tarja y pobres del Partido.
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