Page 141 - Rosario Corinto 08
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                                                                              Luisa Rodríguez Teso
                                        Presidente de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Fe

 Con el anhelo de todo un año, la ilusión de los
                365 últimos días y el inmenso amor y pasión
                de que amanezca, de que salga el sol. Apenas
se puede conciliar el sueño y nos apuramos en descansar, nos
espera un gran y duro día.
       Y llega ese Sábado de Pasión. Y es un Sábado casi nor-
mal, el preludio de la inmensidad de la Semana Santa mur-
ciana, ese Sábado que casi pasa de puntillas, que está entre el
Viernes de Dolores, que da el inicio oficial a todos los actos
y las procesiones, y anterior a ese Domingo de Ramos … ese
en el que “si no estrenas no tienes manos”, porque cuando
era una criaturilla era el momento de los cambios; se acerca
la primavera y dejamos atrás el frio, los nublados y esos días cortos en el que la luz y el sol se reco-
gen enseguida como paraorganizarse, y también estrenar algo, el brillo, el calor y la granluz.
       Siempre y cada Sábado de los últimos 20 años, amanece y por las ventanas abiertas, entra ese
olor a azahar que inunda las calles murcianas. Es un olor penetrante, al que me tuve que acostum-
brar, porque es intenso, tellena y te hace sentir.Ser murciana de acogida, aceptada y querida, me
obliga a entender la idiosincrasia del vivir especial de esta maravillosa tierra. Y entre los objetivos
de aprender esta uno que al principio me costó,la religiosidad popular, la entrega sin límite de los
murcianos a sus cofradías y a esa Semana Santa particular donde entre las promesas, las oraciones,
el silencio y el recogimiento, también, están los caramelos, los obsequios a los que esperan pacien-
temente durante horas el paso de una magnifica procesión, y la emoción en la cara de quienes, al
paso de las imágenes, rezan, sueñan y sienten profundamente.
       Y envuelta en esa emoción de comienzo del día, acudimos a nuestra Parroquia, nuestra sede,
es el momento de ver el resultado del trabajo laborioso de los floristas, como queda adornado todo.
¡Que orgullo!Como nos vamos encontrando, y nos unimos como hermanos reales en un abrazo in-
tenso. Y lo primero de la mañana es esa visita que ya será cotidiana, a llevarle nuestros pensamien-
tos y nuestra oración alSantísimoCristo de la Caridad. Señor mío y Dios mío, ayúdanos en esta
encrucijada, te ofrecemos nuestro corazón, nuestras manos y nuestrostalentos, en tu presencia en
el calvario te rogamos, como aquel al que crucificaron contigo, nos lleves a tu reino, y que seamos
capaces de hacer tu voluntad aquí en esta tierra, en esta Cofradía. Gracias por darnos la oportuni-
dad de servirte de engrandecer tu nombre y tu vida y el sacrificio que en estos días recordamos y
enseñamos mediante las procesiones.
       Señor Dios mío ayúdame a entender y a querer, ten Caridad de mí y de todos los míos, llé-

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