Page 160 - Rosario Corinto 08
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cambiársela (….al niño, se entiende) por unos caramelos o algunas piruletas, a fin de que éste,
           dejase de tocarla y no nos deleitase con tan magna sinfonía....... que dicho sea de paso......normal-

                                                                                       mente no se conseguía y acabá-
                                                                                       bamos nosotros comiéndonos
                                                                                       los caramelos.

                                                                                               Vivimos una Semana
                                                                                       Santa, desde el balcón, confi-
                                                                                       nados y confitados, a la vez, por
                                                                                       que sí; faltaron las procesiones,
                                                                                       pero las torrijas, los pestiños, las
                                                                                       monas de pascua, las empanadas
                                                                                       y los caramelos, esos..... esos no
                                                                                       nos faltaron.

                                                                                               Vivimos una Semana
                                                                                       Santa, llena de grandes momen-
                                                                                       tos llenos de nostalgia, que nos
                                                                                       hicieron soltar alguna que otra
                                                                                       lágrima. Lágrimas de emoción
           algunas veces y de impotencia otras, sobretodo, cuando salían a la palestra, nuestros políticos de
           turno y nos daban el “parte del día” (como si de una guerra se tratase) y podíamos observar, un
           día con otro, que el número de compatriotas fallecidos iba en aumento, llegando a cifras inimagi-
           nables. Pero eso sí, una Semana Santa llena de oración y de redes sociales, que se convirtieron en
           un elemento evangelizador, como nunca podríamos haber imaginado. Vaya por todos los que han
           dejado de estar entre nosotros, los que han vencido al virus, el personal sanitario y todos aquellos
           que están en primera línea, este humilde homenaje, en forma de oración de duelo para unos y de
           acción de gracias para otros.
                   Este año, a la fecha de realizar este articulo para nuestra edición de Rosario Corinto y aun-
           que todo hace suponer que vamos a seguir sin tener pasos en la calle, por la restricción sanitaria,
           debe de ser un año de Esperanza, de Oración y de responsabilidad colectiva, para que, en el año
           2022, podamos oír a nuestro Mayordomo Presidente, decir aquello de “PROCESION A LA CA-
           LLE” y disfrutar de una de las semanas más hermosa del año.
                   Como Nazareno de Honor de la Cofradía, he creído oportuno, hacer este artículo y en él
           poder de alguna forma, agradecer siempre todo lo bueno que he podido “mamar” de esta Gran
           Cofradía.
                   En los años, en los que he estado al frente de la Procesión, responsabilidad que acepte de
           nuestro Mayordomo Presidente, ha habido un equipo HUMANO, del que no me quiero olvidar,
           pues gracias a ellos y a su disposición, para con la Cofradía ha sido posible, tener la puesta en es-
           cena, que hemos tenido estos últimos años. Gracias a los Celadores de Hermandad, Mayordomos,
           Damas de Mantilla, Cabos de Andas, Estantes y Penitentes y en especial al que fuera mi mano
           derecha dentro de aquel equipo, nuestro Javi, “el Chiquillo”, como cariñosamente le llamamos
           y del que algún día contaremos, su peculiar forma de solicitar el ingreso en la Cofradía. A ellos
           dedico este nombramiento, pues hicieron muy fácil el trabajo de éste, que lo fue, el Comisario de
           Procesión.
                   Dicen que es de bien nacido ser agradecido y, por lo tanto, quiero hacer honor el refrán y
           agradecer a nuestro Mayordomo Presidente de la Cofradía y a la Junta de Gobierno, por haber
           tenido a bien hacerme este nombramiento, del que creo no ser digno merecedor, pero aun así
           GRACIAS ……Que para no ser digno merecedor, me ha durado dos años. Bromas aparte, gracias
           Antonio de corazón.
                   He querido dejar, el final para hacer mi mención honorifica particular, a la persona que me
           enseñó a rezar, esa persona que cuando tenía algún problema o me veía raro, me decía: “¿Manolico
           hijo, que te pasa?”. A lo que yo le contestaba: “nada mama” y ella, a sabiendas que era mentira, lo

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