Page 157 - Rosario Corinto 08
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Cuando suene el primer tambor

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                                                                           Director Sentir Cofrade

 Inmerso en los preparativos navideño del programa
           Sentir Cofrade, dentro del guion, creí oportuno pe-
           dirle a los Reyes Magos por el final de la pandemia,
por la salud del mundo. Un momento en el que recordamos
a todos los que trabajan en la primera línea de batalla, reco-
nociendo su importante y necesaria labor, así como las devas-
tadoras consecuencias de esta pandemia. Pero mi parte más
cofrade no podía evitar mencionar esa semana, esos días que
lo cambian todo de año en año y me vais a permitir que lo
comparta con vosotros.
       Ese día que no olvidaremos, cuando suene el primer
tambor… Cuando de nuevo oigamos de lejos las campanas
voltear anunciando el fin de la pandemia, cuando veamos por
las calles de nuestro barrio pasear a nuestros Patrones, cuando
de nuevo corran caballos hasta el Castillo de Caravaca y en
Yecla suenen alborozados los arcabuces junto a su Virgen. El
momento que todo nazareno espera, regresar a sus reuniones
de paso, a recoger su tique de salida, a volver a los ensayos... a
poder abrazarnos y mirarnos sin miedo. El día en que se nos
erice la piel al escuchar en el horizonte del cielo, tras unos edificios, el murmullo de unos tambores
sonando en pleno ensayo, o cuando de nuevo la iglesia huela a flores frescas dispuestas a subirse
al paso.
       Quiero oler a cera quemada, a pólvora estallando en el aire, que ondeen pañuelos azules y
blancos en la ciudad del Sol y que Jumilla por fin estrene su internacionalidad. Que Cartagena
vuelva a ser la primera en esa noche de Socorro y que los Moraos feliciten a la Dolorosa en Alhama.
Que desborde la alegría ante unos pasacalles con pasodobles y marchas, que por fin el Santo Cristo
baje a la Asunción, que el Niño bendiga Mula y que Cehegín se maraville ante su Patrona.
       Que nadie se quede sin volver a ver a la Reina del Monte Carmelo surcar el Mar Menor y
las calles del interior. Que las cuentas de su Rosario y los puñales de su corazón sean signos de es-
peranza. Porque llegará el día en que todo acabe y de nuevo, entre multitudes, la Madre de Murcia,
María Santísima de la Fuensanta que es Patrona y Protectora nuestra, regrese a Algezares en una
triunfal romería, en donde cientos de miles de pétalos caigan de los balcones, que los campanarios
resuenen como nunca y que el aplauso sea extraordinario, que la Virgen vuelve a su casa. Que
nadie falte a lo largo del camino.

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