Page 154 - Rosario Corinto 08
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Amor por lo cofrade
Manuel Nadal Ortega
Cofrade murciano
Es el invierno del año más atípico de lo que llevo de vida, aquí estoy delante tuyo na-
rrando mi vivencia, una vida cofrade que empieza; desde aquella vez que me trajeron
un crucifijo a casa, se trataba de un crucifijo de plata al que yo le tuve un inmenso
un cariño, al cual yo no era consciente en ese momento, que eso era devoción. Este es el punto de
inicio de esta historia de un chico normal, pero que despertaba en su interior una llama de amor
por lo cofrade.
Pues quien os habla, no es cofrade de sangre, es decir, que no se me fue colgado en mi cuello
una medalla antes de ser registrado civilmente. Yo disfrutaba las procesiones desde la silla, veía los
pasos de nuestra Semana Santa internacionalmente reconocida.
En esos pasos observaba algo más allá de la talla, analizaba las caras de las imágenes y lo que
querían decirnos desde un silencio que lo explica todo, porque en Murcia existe ese silencio que te
habla, te dice palabras de socorro y amparo, aunque tornen en dolor; es la fe que, en su callada afir-
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