Page 151 - Rosario Corinto 08
P. 151
a salir la abuela a relucir, ella iba a misa de siete todos los días en Santa Catalina, su barrio.
Años antes, otro amigo me habló de la posibilidad de salir cargando a la Virgen de la Sole-
dad de San Antolín. Sin duda alguna, acepté inmediatamente dicha oferta y realicé mi solicitud
para poder hacerlo. Casi veinte años después recibí otra llamada inesperada y desde el 2010 se
vuelve a producir esa magia de conexión con mi abuela. Aunque era muy devota de la Dolorosa
de Salzillo, cada vez que pasaba la Soledad por delante nuestra los Lunes Santo, a ella se le veía un
brillo especial en los ojos. Nunca supe por qué le pasaba, pero así sucedía.
Los sentimientos son indescriptibles cada vez que meto mi hombro debajo de uno de estos
pasos. Más desde que mi hijo, con tan solo cinco años, se unió a mí en este periplo. Ahora, con
ocho años, sale en las tres procesiones él también.
Así seguía mi vida nazarena, saliendo en mis tres procesiones y hasta al año que viene. Eso
sí, todo el año venían a la mente imágenes y recuerdos de Semana Santa.
Cuando ya creía que no podría sentir nada nuevo con la Semana Santa, hace casi tres años
y debajo del trono de Nuestro Padre Jesús Nazareno, recibo otra “llamada”. Esta no fue telefóni-
ca, sino cara a cara. Me ofrecen ser Secretario de la Cofradía de la Caridad. Ante la sorpresa, mi
primera respuesta fue un no. Pero dicha propuesta se produjo donde esa persona sabía, bien por
inspiración divina del momento o porque así lo había pensado de antemano, donde me lo tenía
que pedir para que yo aceptase. Efectivamente, al final lo hice y conmigo se unió también a ese
proyecto, una gran persona como Vice-Secretario.
Cada día que pasa pienso más que ahí arriba, hay personas que siguen asomadas a las ven-
tanas de sus casas, viendo pasar las procesiones de Semana Santa y mandando mensajes a la gente
aquí abajo, explicándoles también donde y como pedir ciertas cosas.
Ahora pasamos el año haciendo cosas por la Cofradía de la Caridad y preparando la Semana
Santa. Aunque sabes que todo esto lleva consigo mucho trabajo, no te das cuenta de cuanto es
en realidad, hasta que no estás dentro del todo. Esta locura que nos da a los que nos gusta tanto
la Semana Santa, no tiene explicación, pero sí sé que, a día de hoy, no me veo participando en la
misma sin aportar mi granito de arena durante todo el año.
“Abuela, ya han pasado los tambores. ¿Nos vamos a casa?”.
151

