Page 158 - Rosario Corinto 08
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Así, como en cada municipio, en cada rincón de esta gloriosa Diócesis de San Fulgencio,
tengamos una primera vez, cuando de nuevo se abran sin recelo las puertas del templo, sin aforo,
sin miedo. Cuando el paso se alce en hombros, que la gente en las calles espera, que el mayordomo
ya ha dado la orden: ¡procesión a la calle!
Ese y no otro, ese día que no olvidaremos, cuando suene el primer tambor…
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