Page 159 - Rosario Corinto 08
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Gracias

                                                                           Manuel Pérez Fernández
                                                            Nazareno de Honor 2020/2021 de la
                       Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad

 Hace ya casi 20 años que tengo el honor de pertenecer a la Cofradía del Santísimo
                 Cristo de la Caridad.
                         Fue allá por el año 2002, cuando la Cofradía, que no pasaba por sus mejores
momentos, mi amigo y Presidente de la Junta Gestora nombrada por el Obispado de Cartagena,
Antonio José García Romero, tuvo a bien contar conmigo para la tarea que le había sido asignada.
No fueron años fáciles. Pero gracias a ellos, tuve el honor de co-
nocer a nazarenos, implicados por su Cofradía y por la Semana
Santa de Murcia en general. Nazarenos, que no escatimaron
esfuerzos, para sacar adelante aquella etapa, tan comprometi-
da, y tan difícil que nos tocó vivir.
       Durante todos estos años, he intentado, siempre dentro
de mis posibilidades, estar a la entera disposición de la Cofra-
día, cuando ha hecho falta, siempre sin esperar nada a cambio.
Porque......¿qué premio más grande puede tener un Nazareno,
que el servir a su Cofradía?. No lo hay. No hay premio que se
pueda comparar con el gozo de tener unos hermanos como
vosotros. Todo un lujo y a la vez, un HONOR.
       El pasado año, debido a la situación de Emergencia Sa-
nitaria que tuvimos, ocasionada por la pandemia de la CO-
VID-19, nuestro Cabildo Superior de Cofradías, se vio en la
tesitura de tener que tomar, la decisión más difícil que puede
tener cualquier Junta de Gobierno, la de suspender las Pro-
cesiones de Semana Santa, que no la Semana Santa, porque
esta no se puede suspender ya que en ella revivimos la Pasión,
Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
       Creedme, el año pasado, en lo que a mí respecta, pude vivir una Semana Santa, como nunca
había vivido, una Semana Santa de oración, recogimiento, de solidaridad, que hizo que, ésta fuera
totalmente distinta. Se vivió una Cuaresma llena de gestos hacia nuestros Servicios Sanitarios,
Emergencias y demás colectivos que pusieron lo mejor de cada uno de ellos, para que hoy, poda-
mos estar un poquito más cerca, del final de esta pandemia tan cruel que nos está tocando vivir.
       Tuvimos, una Semana Santa, cuanto menos atípica, como ya he dicho anteriormente, una
Semana Santa sin bullicio en la calle, sin el vendedor ambulante con los carritos multiusos, llenos
de palomitas, pipas, globos, el tambor de juguete y la trompeta para el niño, que luego procurabas

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