Page 172 - Rosario Corinto 09
P. 172

Del desánimo,

                                                                                                                                                                                          al entusiasmo.




                                                                                                                                                                                         Francisco Manuel López Galindo









                                                                                                                                            U      n año más tarde de lo esperado, nuestro paso de “El Expolio” verá la luz.

                                                                                                                                                        Qué dura y larga espera, qué esfuerzos para no caer en el desánimo, qué largo
                                                                                                                                                   y lento camino hemos recorrido, pero al fin, vemos la luz, poco a poco, alcanzamos
                                                                                                                                      de nuevo el entusiasmo.
                                                                                                                                            Sí hermanos de la Caridad, ¡ese entusiasmo! Vosotros como nazarenos lo conocéis bien,
                                                                                                                                      sabéis de qué os hablo, lo sabéis porque antes que nosotros, vosotros lo habéis sentido y vivido.
                                                                                                                                            Unos lo habréis sentido al crear un nuevo paso para la cofradía, otros al vestirse por primera
                                                                                                                                      vez de mayordomo, o penitente, quizás lo habéis sentido al cargar por primera vez un trono, y
                                                                                                                                      seguramente, al ver la primera vez que vuestros hijos o nietos se visten de nazareno y desfilan junto
                                                                                                                                      a vosotros, de una u otra manera lo habéis sentido, por eso me entendéis y sabéis de qué os hablo.
                                                                                                                                            Todo parece indicar, que este año, volveremos a vivir una Semana Santa, con total plenitud,
                                                                                                                                      y por ello os pido, que recuperéis ese entusiasmo que un día tuvisteis, y ahora veis reflejado en
                                                                                                                                      nosotros.
                                                                                                                                            Nuestro sueño, está cerca de cumplirse, y por ello, queremos haceros partícipes de nuestro
                                                                                                                                      proyecto, como os podéis imaginar, en nosotros todo es ilusión y entusiasmo.
                                                                                                                                            Con los últimos preparativos, llegan las prisas y los nervios, la modista con las túnicas, el
                                                                                                                                      carpintero con los estantes, también nuestro estandarte, almohadillas, enaguas, esparteñas, incluso
                                                                                                                                      nuestra propia marcha.  ¡Todo preparado!
                                                                                                                                            Y como no, las manos expertas de nuestro escultor Ramón Cuenca y nuestro tronista Ma-
                                                                                                                                      nuel Ángel Lorente, ultimando los detalles, de un misterio nunca antes representado en Murcia y
                                                                                                                                      que, sin lugar a dudas, os sorprenderá por su calidad artística.
                                                                                                                                            Un proyecto complicado, en el momento más difícil, pero sin lugar a dudas un magnífico
                                                                                                                                      proyecto, que en pocos días será bendecido y formará parte del patrimonio de nuestra querida
                                                                                                                                      cofradía.
                                                                                                                                            Pero si de entusiasmo hablo, no puedo dejar a un lado, a la persona que supo ver y canalizar
                                                                                                                                      la ilusión, que teníamos.
                                                                                                                                            Amigo Antonio José, gracias hermano, gracias por creer en nosotros, gracias por empujar-
                                                                                                                                      nos, gracias por frenarnos, gracias por oírnos y gracias por ayudarnos y aconsejarnos.
                                                                                                                                            También quiero dar las gracias, en nombre de todos los nazarenos del Expolio, a toda la
                                                                                                                                      junta de gobierno, por confiar en nosotros. A toda la Cofradía de la Caridad, por vuestra acogida,
                                                                                                                                      y como no, dar las gracias a todos los estantes fundadores, camareros y compañeros cabos de andas
                                                                                                                                      del Expolio.  Sin vosotros, sin vuestro empuje y entusiasmo, no hubiera sido posible.








               172                                                                                                                                                                                                            173
   167   168   169   170   171   172   173   174   175   176   177