Page 42 - Rosario Corinto 10
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CUARTA LLAGA
Tu diestra, que al ancho cielo
puso el eje diamantino,
marca sangrienta el camino
que recorrió mi maldad.
Mas si ves mi amargo duelo
y humillada el alma mía
muéstrame santa la vía
de tu excelsa majestad.
QUINTA LLAGA
A ti, suspirado puerto,
va la nave de mi vida,
por el dolor combatida,
destrozada por luzbel.
Jesús, tu costado abierto
será mi mayor victoria,
el alma no quiere gloria
sino sepultada en él.
La Primera llaga está escrita para coro a tres voces y acompañamiento y es la única que cuen-
ta con una introducción instrumental (aunque esta no se interpreta en la actualidad), así como una
parte a capella. Las tres Llagas restantes estaban escritas originalmente para solista (Soprano, Alto
y Bajo respectivamente), aunque actualmente se interpretan a coro por cada una de las respectivas
cuerdas.
La composición del coro y del acompañamiento, según leemos en la prensa de finales del
s.XIX y principios del s.XX ha variado constantemente desde sus primeras incursiones. Original-
mente parece ser que la liturgia y paraliturgia del Novenario eran amenizadas por un pequeño
coro, con José María López al órgano. Para el año 1900 era habitual que fuera un coro femenino
y el sexteto u orquesta del músico ciezano Antonio León Piñera (1854-1910?) quienes lo hicieran.
Posteriormente sería José María Gálvez quien se encargará de dirigir esta agrupación, que contaba
con un nutrido coro de señoras y la colaboración de Mariano Marín-Blázquez como bajo. Final-
mente, desde mediados del s.XX, el coro adquiere las características actuales, con cerca de los 40
integrantes divididos en tres voces (Soprano, Alto y Bajo), acompañado por un armonio u órgano
electrónico.
Si bien los cantos se han desvirtuado debido a la transmisión oral de los mismos, siguen
siendo reconocibles las composiciones originales que, a falta de bibliografía que lo desmienta, se
pueden dar por autóctonas de Cieza, compuestas ex profeso para estos cultos. De hecho, son estos
cantos el principal atractivo con el que cuentan. Es habitual escuchar entre los ciezanos “voy a la
Iglesia a escuchar las Llagas”, en lugar de referirse a la Novena.
El del Novenario al Santo Cristo del Consuelo de Cieza es un caso único, pues es de los
pocos cultos de este tipo que han pervivido casi inalterados durante todo el siglo XX mientras que
otros muchos similares han desaparecido en nuestra Diócesis. En los últimos años estamos viendo
cómo estos cultos son rescatados, recuperados o enriquecidos, devolviéndoles su pasado esplendor
y solemnidad y convirtiéndose en un reclamo para fieles y cofrades.
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