Page 72 - Rosario Corinto 10
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Puestos en presencia de Dios y de María Santísima Dolorosa, hecha la señal de la Cruz, se
dirá:
Acto de contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador y Redentor
mío, infinitamente bueno, infinitamente perfecto: os amo sobre todas las cosas, por ser quien sois:
y por ser quien sois me pesa, pésame, Señor de todo corazón, de haberos ofendido: y propongo
firmemente de nunca más pecar, y de apartarme, con vuestra Divina gracia, de todas las ocasiones
de ofenderos: confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Os ofrezco mi vida,
obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados. Así como os suplico, así confío en vuestra
Divina Piedad y Misericordia infinita me los perdonareis, por los merecimientos de vuestra divina
preciosísima Sangre, por la intercesión y Dolores de vuestra Santísima Madre, y me daréis gracia
para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio, y en el de vuestra Dolorosísima Ma-
dre, y Señora mía, hasta la muerte. Amén.
Oración para todos los días: Dolorosísima y Purísima Virgen María, Madre del mejor
Hijo, la más Dichosa, y la más Afligida de todas las Madres del Mundo, postrado a vuestros pies
imploro humildemente vuestra benignísima Piedad, para que me alcancéis de la Divina Misericor-
dia de vuestro Hijo Crucificado, el favor que pido en esta Novena, si ha de ser para gloria tuya, y
honra vuestra. Y si no, dirigid mis inclinaciones y afectos para que solo deseen y pidan lo que sea
conforme a su Santísima Voluntad y en obsequio vuestro. Amen.
Salutaciones: En reverencia de los siete mayores Dolores que padeció María Santísima, se
dirán las cinco Salutaciones siguientes: Dios te Salve, Hija de Dios Padre, Dios te Salve, Madre de
Dios Hijo, Dios te Salve, Esposa del Espíritu Santo, Dios te Salve, Templo y Sagrario de la Santí-
sima Trinidad, Dios te Salve, María Santísima, Concebida sin mancha de pecado Original. Amen.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
Oración para el primer día: Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, que si-
guiendo los pasos de vuestro Hijo, afrentado con la Cruz acuestas, por la Calle de la Amargura
llegasteis al Monte Calvario, a donde os convidó como a Monte de Mirra el Espíritu Santo: os su-
plico humildemente, Señora, me alcancéis de vuestro mismo Hijo una firme resolución de seguirle
yo también con mi Cruz, imitando vuestra fuerza, por el camino estrecho de la Salvación, a dónde
con ejemplos y palabras nos convida, y la petición que os hago en esta Novena para gloria suya y
bien de mi alma. Amén.
Oración para el segundo día: Tristísima y Dolorosísima Virgen María, Madre natural de
Dios y Madre singularmente nuestra, por especial y última voluntad de vuestro Dulcísimo Hijo,
que adoptándonos desde la Cruz por hermanos suyos, en cabeza del discípulo más amado os
encargó que nos miraseis como hijos; y a los hombres que os amásemos y reverenciásemos como
a Madre: haced Señora con nosotros, oficios de Madre, dirigiendo a Dios todas nuestras obras,
palabras y pensamientos; y alcanzadnos gracia para que cumpliendo con la obligación de hijos de
vuestros Dolores, os acompañemos, sirvamos y reverenciemos; y el favor que pedimos para gloria
de Dios y honra vuestra. Amén.
Oración para el tercer día: Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, que puesta
al lado de la Cruz en que estaba crucificado vuestro Dulcísimo Hijo, mi amante redentor Jesu-
cristo, le veíais padecer, agonizar y morir sin consuelo, porque no lo merecen nuestros pecados.
Volved Señora a nosotros vuestros piadosísimos ojos bañados en lágrimas y, compadecida de el
infeliz estado en que nos tienen las culpas, alcanzadnos gracia para llorarlas con verdadero arrepen-
timiento y lágrimas en el corazón; y el favor que pedimos si ha de ser para gloria de Dios y bien
nuestro. Amén.
Oración para el cuarto día: Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, que entra
la muchedumbre de escribas y fariseos que rodeaban a vuestro Dulcísimo Hijo, mi Señor Jesucris-
to, oíais las afrentosas palabras , injurias y blasfemias con que baldonaban su Divina Inocencia:
purificad Señora mis labios, para que yo le desagravie con amor y, oíd los suspiros de mi corazón,
que dicen que es mi Dios y Señor, suma Santidad, suma Bondad, suma Inocencia, suma Verdad;
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