Page 91 - Rosario Corinto 11
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eso, en la otra escenificación, aparece un apóstol Pedro cuyo gesto muestra una clara determina-
ción para defender a su maestro, procediendo, sin ningún reparo, a atacar al zafio sayón Malco.
Por ende, asistimos a un paso de misterio con grupos contrapuestos, pues la tensión latente que se
mostraba entre Jesús y Judas, eclosionaba en la violencia extrema del discípulo frente al esbirro del
Sanedrín. Toda una oda a la teatralidad y el efectismo barroco.
Son por tanto, estos de la década de los sesenta, años de esplendor en la Cofradía Califor-
nia, aunque entre sus miembros existía gran descontento por la entidad escultórica de su titular
primigenio, el Cristo del Prendimiento surgido de la gubia de Juan Porcel, de ahí que procedieran
a acordar su sustitución por otro tallado por Francisco Salzillo, ya que según el libro de actas y
cuentas de la Cofradía, en febrero de 1767 se hacía referencia a los cuarenta y cinco reales que se
pagaron por “conducir a la ciudad de Murcia la imagen de Ntro. Padre Jesús para ponerle la cabeza
nueva que hoy tiene”15. Un Cristo cuyo rostro mostraba la serenidad propia de las imágenes cristí-
feras de Salzillo en este tipo de representaciones, de manera que la belleza y la entereza de carácter
ante este dramático momento de su existencia terrenal ofrecía el perfil de la divinidad de Jesús en
ese trance. Sin duda, otro de los rostros más bellos de los labrados por el artista y que tristemente
desapareció en ese infausto día del 25 de julio de 1936.
En el mismo año que el Cristo del Prendimiento, 1766, Francisco Salzillo realizaría otro
encargo para los Californios: la imagen del apóstol Santiago. Sin duda, la representación de este
discípulo en los cortejos pasionarios de Cartagena es un hecho peculiar, ya que no se da en otras
ciudades españolas. Pero tal y como es sabido, la tradición popular refiere que el santo desembarcó
en las costas cartageneras a fin de proclamar el evangelio en el Península Ibérica. Y en una etapa
de exaltación y reivindicaciones de ámbito devocional, en la que además se comenzaba a poner en
duda la veracidad de este hecho, los cofrades californios procedieron a exaltar la figura de Santia-
go como demostración de la antigüedad de la propia Diócesis de Cartagena, entremezclando lo
mítico con lo histórico. La imagen también era de vestir y acicalada con ricos ropajes, destacando
el rostro y las manos del apóstol, mostrando el arrobo místico tan característico de las representa-
ciones de santos en la producción de Francisco Salzillo. Un logro artístico al alcance de los grandes
imagineros, capaces de mostrar a los personajes sagrados caracterizados bajo una expresión de
conexión con Dios, por medio de la plasmación de unos rasgos fisionómicos en los que destacaba
su profunda mirada dirigida a lo alto, siguiendo unas pautas expresionistas tendentes al éxtasis
arrebatado.
Finalmente, cuando ya Francisco Salzillo era un artista de avanzada edad, concretamente
en el año 1774, el artífice murciano completaría su obra para la Cofradía California con el grupo
de la Conversión de la Samaritana, otra escena que respondía al hecho de resaltar las excelencias
del obispado cartagenero, pues la tradición dicta que esta mujer de Samaria, bautizada con el
nombre de Fotina o Josvita, murió en el campo de Cartagena, lugar al que se habría trasladado
con su descendencia tras su conversión en el pozo de Sicar16. El modelo utilizado en la santa mujer
venía a seguir las pautas expresivas de la clásica belleza femenina salzillesca, de rostro redondeado
y rasgos bien definidos en cuanto a la idealización que el artista perseguía. La interrelación entre
ella y la imagen de Jesús era plena, con un Cristo cuyo rostro respondía a los modelos de conten-
ción expresiva en esta etapa, podríamos decir final, del maestro murciano, aunque el equilibrio y
la perfección de los rasgos conectaba de lleno con la piedad popular del momento. Fue tal el éxito
de la composición, que como es sabido, Roque López lo repetiría por encargo de la Archicofradía
de la Sangre de Murcia.
Así pues, en apenas 24 años, Francisco Salzillo Alcaraz había elaborado en su mayor parte el
ciclo procesional desde el punto de vista escenográfico de la Magna Procesión California de Miér-
coles Santo. Uno de los más ricos patrimonios escultóricos pasionarios del Sureste Peninsular que
15ORTIZ MARTÍNEZ, D.: Las imágenes de…, p. 19.
16BELDA NAVARRO, C. & HERNÁNDEZ ALBALADEJO, E.: “Imagen Sacra: la retórica de la Pasión” en FERRANDIZ ARAUJO, Carlos & GAR-
CÍA BRAVO, Ángel (Eds.): Las Cofradías Pasionarias de Cartagena, Vol. II. Cartagena, Asamblea Regional de Murcia, 1991, pp. 737-832.
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