Page 181 - Rosario Corinto 12
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Vuelvo a buscarte en la penumbra de tu iglesia
                                            Aquella que te cobija

                                 Desde que las gubias de Nicolás Salzillo
                                              Labrasen tu figura
                                             Y en particular rezo
                                                Golpe a golpe
                                              entregó al mundo

                                         El regalo de contemplarte
                                       Y rezarle a tu Divina Hechura
                                 Que ofrece siempre el oído y sus plantas
                         A aquel que se pierde en el mar inmenso de tu mirada
                           Y deposita en ti toda ventura, como puerto seguro
                             De este purgatorio que recorren nuestras almas

                                          Si, vuelvo a tu presencia
                              Como se hace desde hace siglos en esta tierra

                                             Ante ti comparezco
                                         A dejar algo para ti escrito
                                         De los corazones sinceros
                                    Que te ofrecerían el mundo entero

                                           Por verte tocar el cielo
                                      En la inmensidad de tu apogeo.

                                                Volvemos a ti,
                                        En hermandad constituidos
                                         Hermanos, unos, los otros

                                           Diferentes, los mismos
                                       A implorarte que intervengas
                                   Por nosotros y los que ya se han ido,
                                        Me siento otra vez a tu vera
                                        Porque quiero estar contigo
                                      Te pido, Cristo de la Paciencia
                                       Que vengas siempre conmigo.
       Rvdo. Sr. D. Juan Tudela, vicario general y párroco de la de San Nicolás-Santa Catalina,
Sr. Presidente y Junta de Gobierno de la Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Stmo. Cristo de la
Caridad, mis hermanos del Sábado de Pasión, Sr. Presidente del Real y Muy Ilustre Cabildo Supe-
rior de Cofradías, Sres. y Sras. presidentes y representantes de Cofradías penitenciales y gloriosas
de nuestra ciudad, sr. Diputado de la Asamblea Regional, sr. Presidente de la Junta de Distrito
centro-oeste, sr. Nazareno del Año, cofrades de la Caridad, devotos del Señor de la Paciencia,
hermanos, amigos todos.
       Hace años que he perdido la cuenta de cuantas veces he cruzado el ojival arco que sirve de
entrada a esta Iglesia de Santa Catalina, incluso esta propia semana la he cruzado en un alto nú-
mero de veces. No les engaño, yo también me siento como en casa por estar cerca de aquel Divino
Señor que nos espera paciente en su banquito, el que también se tercia en Señor de eterna Caridad
para nuestras almas.
       La fiesta de Cristo Rey enaltece a aquel Ecce Homo cuya devoción se pierde a lo largo de
nuestra historia, y la Caridad, como siempre la Caridad, vuelve, en su juventud a poner la historia
de la Murcia devocional más recóndita sobre la mesa, aquella Murcia que nunca dejó de venerar
al Señor de la Paciencia, pero cuya devoción sale ahora más allá de los límites de la feligresía de
San Nicolás-Santa Catalina, como si de aquellos siglos pasados se tratasen y hayamos conseguido
incentivar una de nuestras devociones varias veces centenaria y que, por fortuna, no cayó presa del
olvido.

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