Page 94 - Rosario Corinto 12
P. 94

Vía Crucis

                                                                         Francisco Javier Nicolás Fructuoso

                                                       Con sentida devoción
                                                       vengo Señor a tus pies
                                                       suplicando que me des
                                                      lágrimas de contricción,
                                                        para llorar tu pasión
                                                       tus penas y tus dolores
                                                     quisiera que mis fervores
                                                       aliviaran tu amargura
                                                       y yo lograr tu dulzura
                                                      tus gracias y tus favores.

                                                            I ESTACIÓN
                                                   ¡Oh dolor! ¡oh infausto caso!

                                                     ¡oh pena! ¡oh triste suerte!
                                                    a Dios sentencian a muerte

                                                       afrentosa en este paso:
                                                       tus culpas son el acaso
                                                       pecador, pide perdón,

                                                         válete de su pasión,
                                                      no te quedes obstinado,
                                                       si no serás sentenciado
                                                       a eterna condenación.

                                                           II ESTACIÓN
                                                         Para ser crucificado
                                                     no en figura ni en diseño
                                                      de aquel misterioso leño
                                                       se mira Jesús cargado:
                                                      dulce dueño enamorado
                                                      del alma esposa querida
                                                     quiere con su propia vida
                                                         a costa de padecer
                                                       de la misma suerte ser
                                                       el veneno y homicida.

94
   89   90   91   92   93   94   95   96   97   98   99