Page 45 - Rosario Corinto 08
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 Si hay que destaca de las tradiciones cofrades y semanasanteras de nuestro país es su
             infinita riqueza y diversidad cultural y patrimonial. Se puede afirmar sin temor a equi-
             vocarse que no existen dos “Semanas Santas” iguales en toda la geografía nacional, si
bien en una misma región o provincia suelen tener rasgos comunes entre sí. En el caso de la Región
de Murcia, tenemos la inmensa suerte de contar con una gran variedad de costumbres distintas,
teniendo en cuenta lo reducido del territorio. En esta bella zona del sudeste español conviven
numerosas tradiciones, tan distintas y ricas como distinto y rico es el paisaje que la compone. La
tradición cofrade huertana de la Vega Media, con su centro en la ciudad de Murcia, se opone a la
militarizada tradición cartagenera; y estas a su vez con la sobriedad del Altiplano y el esplendor y
vistosidad de la Semana Santa Lorquina, tan inconfundible como única. No es de extrañar que, es-
tas cuatro ciudades, Murcia, Cartagena, Lorca y Jumilla, hayan alcanzado el estatus de “Declaradas
de Interés Turístico Internacional” para sus respectivas Semanas de Pasión. Pero bien sabemos en
esta Región que no todo se limita a estos cuatro particulares estilos. Cieza, la ciudad que nos ocupa,
cuenta también con un propio y marcado estilo cofrade de gran raigambre y tradición.
       Son muchos los aspectos que contribuyen a crear un estilo procesional particular: la forma
de cargar y llevar los pasos, la vestimenta, el estilo escultórico y artístico… Pero en esta ocasión
nos centraremos en uno que, aunque en los últimos años se haya visto muy influenciado por otras
tradiciones, es uno de los principales agentes diferenciadores: la música. Es la música uno de los
puntos que más se suele explotar para marcar la diferencia con el resto de localidades. Los auroros
y las burlas en Murcia, el militarismo cartagenero y el particular estilo jumillano cuyo máximo
representante es don Julián Santos. Cieza también cuenta en este aspecto con un propio y marcado
sonido y estilo musical, quizá uno de los más antiguos y desconocidos de la Región. En ediciones
anteriores de esta publicación he hecho hincapié en distintos aspectos de la música cofrade ciezana,
hablando de las características y casi desaparecidas orquestas de violines y de uno de los primeros
antecedentes de agrupación musical tal y como las conocemos hoy día, ambos de la mano del
maestro Antonio León, primer compositor conocido de Cieza y único del que conservamos obras
de aquella época. Así, al repasar esta trayectoria, me he dado cuenta de que me falta hablar del
principal y mayor exponente hasta la fecha de este estilo ciezano del que hablo: el Maestro don
José Gómez Villa.
       La trayectoria de este gran músico, nacido en Cieza en 1924, comienza en la Academia
Municipal de Música. Su formación continuaría en los cuarteles de Cartagena, donde, mientras
realizaba el servicio militar, amplió sus conocimientos estudiando armonía y composición. Gracias
a ello, en 1945 obtendría su puesto de Sargento Músico Militar, siendo destinado a Tarifa y des-
pués a Alicante, provincia en la que residiría hasta su muerte en 2001.

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